0257 Coopidrogas Junio 2025 - BAJA

Junio 2025 | 51 COLUMNISTA Coopidrogas Flavia Dos Santos Psicóloga y sexóloga EL POLIAMOR Es un tema que viene despertando cada vez más la curiosidad de todos, así como el miedo, ya que muchos piensan que el poliamor significa la anarquía del amor y del sexo, o, simplemente, una relación abierta en la que cada uno hace lo que quiere a pesar de estar juntos como una pareja definida. Lo cierto es que no es ni tan sencillo ni tan loco como parece. El poliamor es la palabra usada para definir las relaciones afectivas en las que las personas tienen la libertad de tener varias relaciones amorosas o sexuales al mismo tiempo, y en la que se niega la monogamia como modelo de fidelidad o de exclusividad sexual, y tampoco hay celos, debido a que el amor es visto como incluyente y no exclusivo. El poliamor es amar y ser amado por varias personas a la vez sin ningún tipo de proselitismo a la promiscuidad ni amenaza al sentimiento. Para entender esa realidad, es necesario que empecemos a repensar los modelos de amor que vivimos desde hace mucho tiempo, y que están totalmente apoyados en el mito del amor romántico y sus fantasías típicas de los cuentos de hadas, en los que se pregona que solo se ama y se desea a una persona para toda la vida... No existe nada ni nadie que nos llene la totalidad de nuestros deseos, vacíos e intereses, así como nosotros tampoco vamos a llenar a otras personas completamente. Además, los seres humanos podemos amar a varios individuos sin que eso disminuya el cariño que sentimos, basta pensar en los hijos, familiares, amigos y tantas otras personas que amamos con o sin deseos, y que uno no excluye al otro, es decir, amar a la pareja no impide amar locamente a uno o más hijos, a otros familiares o amigos. Pero asumir esa verdad y, sobre todo, esa posibilidad suele asustar mucho, dado que toca directamente nuestra autoestima, pues aceptar que no somos, así como nuestra pareja tampoco es, la única fuente de interés y satisfacción en la vida es afrontar la propia vulnerabilidad y el deseo de control del otro. Ser poliamorista es creer en un amor sin esposas, es romper los paradigmas y, poco a poco, ir construyendo la propia visión de las relaciones afectivas. No obstante, tenemos que ser honestos, nadie se despierta siendo poliamorista ni mucho menos estando libre de las propias inseguridades o vacíos, son caminos que se alimentan con muchas conversaciones, con el intercambio constante de ideas, de dudas y ensayos sobre los propios límites. Sin embargo, lo que todos podemos hacer es despertarnos al menos más honestos sobre cómo estamos llevando la relación, sobre cuáles acuerdos hemos sido capaces de mantener y cuáles no, y si la honestidad o, como algunos prefieren llamar, la lealtad sí se está manteniendo. Entonces, empezar a pensar y reconocer acerca de lo que tiene sentido para sí mismo y también para la pareja, y cuestionar qué es la mentira o cómo la infidelidad se tornó, o se está tornando, en un modelo de relación tan repetido y común para la mayoría de las parejas, y si realmente es eso lo que se ha deseado y propuesto como meta de vida, o si quizás existen otras alternativas más reales que pueden ser planteadas. “Ser poliamorista es creer en un amor sin esposas, es romper los paradigmas y, poco a poco, ir construyendo la propia visión de las relaciones afectivas”.

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