0257 Coopidrogas Junio 2025 - BAJA

Junio 2025 | 49 Coopidrogas Además de la tipología familiar, la inmersión en la tecnología es otro elemento que sacrifica la cantidad y calidad de tiempo compartido en familia, y en ocasiones no se logran determinar las horas que se invierten en su consumo. IDENTIFICAR LAS FALENCIAS Estamos en una era en la que, a pesar de la diversidad de comunicación y conexión, existe el distanciamiento familiar y el aislamiento individual, que genera un sentimiento de soledad relacionado con emociones desagradables, las cuales propician afectaciones psicológicas, cuadros depresivos o ansiedad. “Cuando en las dinámicas familiares aparece una desconexión, estas personas pueden habitar en un mismo lugar, pero las interacciones son distantes”, explica Juan Camilo Rojas, psicólogo clínico. La desconexión con la familia también se detecta cuando las conversaciones se vuelven superficiales o casi nulas dentro de la casa y no se presta atención a las necesidades del otro, lo que desencadena el deterioro de las interacciones y que se resalte lo negativo. Para el especialista, esto último se denomina “distorsión cognitiva del filtro”, que consiste en percibir únicamente las características o comportamientos negativos de la otra persona. A esto se suma un incremento de los conflictos o discusiones dentro de casa, y también se disminuyen las horas de compartir alimentos o hay destiempos para estar con los seres cercanos. “Cuando esto sucede, tanto a nivel cerebral como cognitivo, se pierden las habilidades de socialización, lo que potencia la sensación de malestar y las percepciones de los demás, o se malinterpreta el contenido verbal de la otra persona”, describe Rojas. La invitación, según el experto, consiste en realizar un pequeño escaneo de actividades y momentos en los que se acompaña a los hijos o se interactúa con ellos al preguntarles sobre sus gustos, amigos y conflictos, eso bastará, en primera instancia, para establecer un bosquejo de si el tiempo de interrelación es el adecuado y suficiente. Al efectuar dicho escaneo con la pareja y con otros miembros del núcleo familiar se proporcionará un resultado acertado para ser más conscientes del relacionamiento actual y del protagonismo otorgado a las personas con quienes se interactúa día a día. Y en este punto, vale la pena formularse la pregunta ¿quiénes son más propensos a esa desconexión? Especialmente los jóvenes y los adultos. Los niños, en general, ya tienen implementadas unas rutinas y horarios, por lo cual son más adaptables a compartir con sus padres o con sus congéneres, pero los jóvenes, por sus hábitos de estudio o trabajo —incluso en algunas situaciones tienen que migrar—, son objeto de una mayor desconexión familiar, fragmentando la interacción. ¿QUÉ HACER? Para optimizar el tiempo de calidad en familia, todos los miembros deben llegar a acuerdos con horarios para definir programas o actividades, sin interrumpir las demandas o los objetivos que tenga cada integrante. De la misma forma, buscar la facilidad para que estas interacciones se optimicen, procurando la empatía y la conexión emocional. Igualmente, es beneficioso compartir intereses, darse espacio para conocer los gustos del otro y saber acerca de los intereses o hábitos de cada miembro, retomar actividades que antes proporcionaban placer o buscar nuevas que regeneren ese gusto en las dinámicas familiares para volver a conectar con quienes se cohabita. Razón por la cual es preciso identificar las necesidades particulares de cada familia, según la etapa de desarrollo de los hijos, la dinámica de pareja, las situaciones laborales, económicas y de salud, aspectos que van teniendo cambios a lo largo del tiempo, pues dichos elementos pueden ser factores determinantes que limitan la dedicación a la familia, y que, si no se replantean rápidamente, originan brechas más extensas. “Es por eso que se recomienda que en los hogares los adultos sean La DESCONEXIÓN con la familia se detecta cuando no se presta ATENCIÓN a las NECESIDADES del otro.

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