0257 Coopidrogas Junio 2025 - BAJA

Junio 2025 | 25 Coopidrogas tener el control absoluto para que las cosas salgan bien. Encargar proyectos es un acto de crecimiento compartido, no de superioridad. Esta lección la fue aprendiendo con el tiempo María Victoria Ardila*, una comunicadora social que durante gran parte de su carrera prefirió mantenerse tras bambalinas, siguiendo indicaciones en lugar de liderar equipos. Sin embargo, la vida terminó poniéndola al frente de un grupo de 40 personas, desafiándola a asumir un rol que nunca había buscado. María Victoria no quería liderar porque eso significaba ceder funciones, y no le resultaba fácil. Esto lleva a una pregunta importante: ¿por qué a algunas personas les cuesta tanto la delegación de tareas? Según la especialista Ruiz, es porque dejar ir el control toca el ego. “Muchas veces pensamos que solo nosotros sabemos cómo hacer bien las cosas. Nos enseñaron a ser autosuficientes, no a trabajar en equipo. Además, delegar nos enfrenta a miedos y creencias como ‘si delego, pierdo el control’, ‘me van a juzgar si algo sale mal’ o ‘nadie lo hará como yo’. Desde la perspectiva ontológica, que se centra en la autoconciencia, esto implica revisar esas conversaciones internas que tenemos sobre el poder, la confianza y el control”, agrega la experta. Aunque ahora María Victoria tiene más confianza en su equipo, todavía hace “microgerencias” a algunos de sus colaboradores, es decir, controla en exceso cada detalle del trabajo de su equipo, aun en tareas pequeñas, sin dar suficiente autonomía ni confianza. “Todavía sigo en el proceso —confiesa—, pero es que a algunas personas hay que hacerles seguimiento; aunque no niego que soy controladora, pero estoy trabajando en ese rasgo de mi carácter, con ayuda de mentores expertos en el tema”. Al respecto, Ruiz señala: “Conviene hacer la delegación de funciones cuando hay claridad en la tarea, en las expectativas y en el nivel de autonomía que se espera. No se recomienda cuando la persona no tiene los recursos mínimos para cumplirla o cuando asignar procesos sin seguimiento pone en riesgo el resultado y la relación. Otorgar autoridad no es soltar a la deriva, es confiar con conciencia”. María Victoria tiene claro que la responsabilidad general no se delega, pero comete el error de estar encima de todo y restringir, en algunas ocasiones, el actuar de los líderes que más se destacan. Como es consciente de ello, cada día es un aprendizaje entre la teoría y la práctica. Conviene DELEGAR cuando hay claridad en la TAREA y en el nivel de autonomía ESPERADO.

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