Coopidrogas junio 2024

Junio 2024 | 51 COLUMNISTA Coopidrogas Flavia Dos Santos Psicóloga y sexóloga Juguetes… Decir la palabra juguete nos remite inmediatamente a la niñez, a la diversión y a las sonrisas de una época en que esos momentos lúdicos representaban la libertad y mucho placer. Yo me acuerdo, y creo que muchos de ustedes también, de sentir rabia y bastante frustración por no poder jugar un día cualquiera, ya fuera porque tenía que estudiar o, en mi caso, que era bien común, por estar castigada debido a algún mal comportamiento que hubiera tenido. El tema es que contar con un juguete siempre fue parte de nuestro desarrollo y estuvo asociado a la diversión y a las buenas sensaciones que dejaba. Luego vamos creciendo y la vida tan llena de responsabilidades hace que se nos olvide cómo eran de buenos esos juguetes que tuvimos… La forma de comunicarse en la sexualidad, por fortuna, hoy ha evolucionado y cada vez más las personas dicen qué les gusta, qué no, y qué desearían experimentar juntos. Los juguetes sexuales, poco a poco, también están entrando en ese diálogo, que no solo abre la posibilidad de vivir el placer de forma más divertida, sino que crea una cierta complicidad en las parejas, dado que ambos comparten un secreto que solo es de los dos y que los une en esa sensación compartida de excitación y secreto. Igualmente, es cierto que el mercado erótico progresó mucho, pues antes todo era enfocado en el placer y la visualización masculina, pero, desde hace unos 15 años, el foco se puso también en la mujer, con ofertas de estimulación del cuerpo femenino en áreas erógenas y no solo el antiguo y grotesco vibrador gigante, que solo entraba y salía con exiguo placer para las féminas. Juntos, la pareja busca lo que para ambos sea rico, divertido, lúdico y provoque placer, es decir, tal cual como cuando éramos niños, pero ahora como adultos, que sea, además de todo, muy picante y sexual. Iniciar esa conversación con la pareja suele ser un momento curioso, ya que ambos saben que puede ser una de las tantas alternativas en la cama, pero el miedo a ser mal interpretado impide a algunos esa charla. Mi invitación hoy es a que se permitan ese diálogo sin perjuicios ni miedos, sino más bien abriendo un canal adicional de comunicación íntima entre ustedes, en que quede claro que el objetivo es reencontrarse con ese lado que todos tenemos de juguetones, de exploradores, de personas que buscamos el placer, aunque la misma historia de nuestras vidas suele bloquearnos a algo tan bueno y que fue parte de nosotros. Propongan, conversen, busquen y, por supuesto, diviértanse en ese delicioso espacio íntimo al que todos tenemos derecho, y disfrútenlo. La vida puede y debe ser llevada con ligereza, y la sexualidad es parte importante en ella, esa parte buena y descomplicada. ¡A jugar y a juguetear! “La forma de comunicarse en la sexualidad, por fortuna, hoy ha evolucionado y cada vez más las personas dicen qué les gusta, qué no, y qué desearían experimentar juntos”.

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