44 | Junio 2024 CALIDAD DE VIDA Fotos: ©2024 SHUTTERSTOCKPHOTOS El miedo irracional a envejecer Si bien el envejecimiento es una etapa normal y natural de la vida, con frecuencia existe el temor a lo que implica el paso de los años, pero, si el miedo supera los límites de la racionalidad y afecta el bienestar y la calidad de vida, puede tratarse de un trastorno llamado gerascofobia. No son tantos los que se emocionan con la idea de envejecer, pues la edad avanzada, generalmente, es sinónimo de cambios físicos, como canas, flacidez muscular, arrugas, disminución de capacidades cognitivas y, en algunas personas, de pensamientos de soledad, pérdida, muerte, inutilidad, enfermedad y dependencia. Sin embargo, la preocupación excesiva por experimentar el deterioro del paso del tiempo o el miedo y aversión a envejecer puede convertirse en una condición patológica que impacta en la calidad de vida. El término gerascofobia viene del griego geraskós (envejecer) y fobos (miedo). No se trata de un sentimiento pasajero o de una reflexión sobre la longevidad, es un temor irracional a la vejez que lleva a sufrir de ansiedad ante una etapa de la vida que es inevitable y, por eso, altera el bienestar. También la fobia a la vejez es susceptible de verse determinada con la promoción de la juventud y la belleza como símbolos de éxito y felicidad, y, si no se encaja en estos patrones, la persona suele sentirse rechazada y menos valorada. Así, el transcurrir del tiempo solo acerca a la enfermedad y al fin de la vida. Pero ¿cómo se define la vejez? Según el médico Rodrigo Heredia, gerontólogo del Hospital Universitario San Ignacio, es la etapa de la vida que corresponde al último periodo de la existencia y se trata de un proceso fisiológico común a los seres vivos. “Lo que ocurre es que no es igual para todos, por cuanto está estipulada por la genética Se cree que la gerascofobia se relaciona con factores como la obsesión con estereotipos asociados con la edad; tratar de cumplir con expectativas sociales respecto de los logros en edades determinadas, por ejemplo, encontrar pareja, casarse, comprar casa, tener hijos, pensionarse; sentimientos de identidad social con los jóvenes; y miedo a la muerte, ya que el paso de los años hace que exista más conciencia de que no se vive eternamente.
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