62 | Junio 2023 PERSONAJE UN MECENAZGO VENTUROSO La afortunada alianza entre la influencia económico-política de Güell y el ingenio creativo de Gaudí impulsó la carrera de este último hasta la cúspide del gremio artístico español. Su visión arquitectónica encabezó pronto la lista de apetitos de las más pudientes familias de España, quienes “estaban dispuestas a pagar cuanto fuese necesario para que el llamado ‘arquitecto de Dios’ diseñara las fachadas de sus negocios o moradas”, reseña Álvarez. Y continúa señalando lo siguiente: “La relación con Güell se tornó en la principal fuente de encargos para el arquitecto catalán, cuyos clientes solían ostentar un vínculo familiar, político o comercial con el industrial”. Su acumulado renombre le fue suficiente para que, en 1883, se le designase como relevo de su colega arquitecto Villar y Lozano en la construcción del que se convirtió en su trabajo más emblemático: el templo expiatorio de la Sagrada Familia, proyecto al que dedicó buena parte de sus esfuerzos hasta el final de sus días. Ese año coincidió con el inicio de su apogeo creativo, pues también emprendió la construcción Este feliz mecenazgo, de igual forma, gestó una admiración y agradecimiento mutuos entre el artista y su patrocinador, al punto que algunas de las obras resultantes fueron rotuladas con el apellido del mecenas, como el parque Güell (construido entre 1900 y 1914) y la cripta de la Colonia Güell (1908-1914), dos proyectos frecuentemente referenciados para estudiar el estilo gaudiniano en las actuales escuelas de Arquitectura. EN SU MÁXIMO ESPLENDOR Entre 1883 y 1910, Gaudí se hizo merecedor del solemne remoquete que lo unge como “arquitecto de Dios”, pues, según el experto, “este periodo es aludido por los conocedores de su obra como una etapa de máxima genialidad, en la que construyó innumerables monumentos que dejarían su nombre grabado para siempre en las páginas de la historia del arte universal”. La versatilidad de su ingenio le permitió recorrer con igual destreza distintos enfoques arquitectónicos, un bagaje que se puede rastrear desde la planimetría de algunos de sus proyectos más célebres. Por ejemplo, el recurso de las estéticas orientalistas en la Casa Vicens, ornamentada con mosaicos y diseños decorativos únicos, hizo de su primera gran obra un verdadero referente de su época y un argumento más para quienes afirman que “el estilo de Gaudí era no tener un único estilo”. “Su autenticidad artística se deja ver en los distintivos trazos curvos que emulan el comportamiento de la naturaleza a la que tanto admiró de chico, así como en los modelos más clásicos que diseñó hacia finales de 1800 inspirado en la arquitectura neogótica”, agrega Álvarez. Finalmente, durante la primera década del siglo XX, Gaudí llevó algunos de sus más grandes diseños a la realidad arquitectónica, Templo de la Sagrada Familia, en Barcelona (España). Fachada de la Casa Batlló. Foto: TTSTUDIO Luego de la MUERTE de Gaudí, Domingo Sugrañes ASUMIÓ la dirección de las OBRAS del TEMPLO. de El Capricho, un edificio modernista localizado en Comillas (Cantabria), y presentó el diseño definitivo de la Casa Vicens, edificaciones que fueron las primeras grandes obras de su estilo modernista.
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