Coopidrogas con ellos todas las actividades que estén a su alcance para desarrollar, efectivamente, las destrezas que le permitan a cada individuo crecer profesionalmente dentro de un grupo. Y es fundamental invertir tiempo en diferentes estrategias que le faciliten al líder el fortalecimiento de las habilidades de cada miembro de su equipo”, indica Adriana Rengifo, sanadora y entrenadora de vida. Y es que la tendencia del ser humano es generar juicios de valor y dejarse llevar por suposiciones. “Para tener una idea de las habilidades y capacidades de los colaboradores, el dirigente debe basarse en los hechos reales, teniendo un profundo conocimiento del grupo, manteniendo un diálogo permanente, apoyado en las áreas de talento humano, y, de acuerdo con esto, evidenciará tanto las fortalezas como las oportunidades de mejora del grupo a su cargo y así diseñar el plan de desarrollo de cada uno, según los requerimientos que las organizaciones necesiten del rol que se desempeña para la consecución del logro para el cual fue contratado”, señala Diana Ruiz, entrenadora y especialista en recursos humanos. En ese contexto, antes de intentar liderar a otras personas es necesario aprender a controlar y a comunicar eficazmente los propios sentimientos, para lo cual se requiere de un buen nivel de inteligencia emocional y de habilidades sociales. Ante todo, un buen líder debe aprender a conocerse, manejar sus emociones adecuadamente y trabajar en las falencias de su carácter.
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