Revista-Coopidrogas-Junio

24 | Junio 2023 COLUMNISTA Coopidrogas Flavia Dos Santos Psicóloga y sexóloga Muchos hablan ‒sobre todo yo‒ de lo fundamental que es mantener la espontaneidad en el sexo, aceptar nuestro cuerpo, escuchar el deseo y disfrutar placenteramente del encuentro con el otro. Pero hay una verdad innegable: ¡existe ese otro! Cuando nos disponemos a estar con alguien lo hacemos respetando los límites, escuchando y, muchas veces, negociando lo que cada uno desea, a la vez que se pone en consideración si alguno se siente cómodo o no. Ahí es cuando la etiqueta es importante, o sea, el cuidado con el comportamiento propio para no destruir ese momento de calor y placer. Estar atentos a los pequeños detalles aumentará o matará la pasión del instante. Antes de que se preocupen, relájense... el sexo no es un tema para tomarse en serio, al contrario, es para reírse, divertirse y no complicarse con tantas recomendaciones, reglas o miedos al respecto; la famosa "metida de pata" le puede pasar a cualquiera. Sin embargo, las siguientes recomendaciones facilitan el mantenimiento de la etiqueta en la cama. Empecemos con los hombres, quienes suelen tener mucha curiosidad, pero también mucho miedo a la hora de preguntar. 1. Acuérdense siempre, señores, el clítoris no es un timbre. Tocar, apretar, frotar antes de que la mujer esté excitada, suele provocar fastidio en vez de placer. Con calma, después de los preliminares y de muchas caricias, se toca suavemente. 2. Siempre quítense primero las medias. Esto es primordial, pues no importa si en el momento de la excitación se despojan de la camisa o los pantalones, lo que sí debe hacer, ante todo, es retirárselas, ya que no hay nada más feo, o matapasiones, que un hombre desnudo y con medias. 3. Por más que uno crezca, parece que siempre buscara aquella aprobación de la profesora de primaria, por eso es por lo que, después del momento erótico, algunos caen en el error de preguntar qué tal les fue o cómo vieron su actuación o, peor aún, si ha sido el mejor que han tenido en la cama. 4. El sexo agota y consume energías, pero el momento "después de" se vuelve igualmente especial, pues los abrazos, las palabras suaves y la mirada de complicidad son tan gratificantes como el encuentro sexual en sí. Girarse para el otro lado y dormir sin antes dejar esa ocasión grabada en la memoria es bastante antipático y distante. Cada encuentro sexual que tenemos, aunque sea con la misma persona por tantos años, pasa a ser parte de nuestra memoria erótica y de cómo nos reverenciamos en cuanto al placer y a la intimidad con el otro. Desaprovechar ese espacio lúdico o no estar atento a la otra persona y terminar cometiendo las mismas embarradas, una y otra vez, nos puede dejar un recuerdo más amargo que dulce. Asimismo, puede quedar registrado en nuestra historia como un sexo que no fue una fuente de placer verdadera ni gratificante. Por tal razón, es clave ser muy atentos y amorosos. En cuanto a las mujeres, obviamente, también cometemos nuestras embarradas, como lo escribí en la columna anterior; no obstante, creo que, hoy por hoy, conviene reír y, principalmente, conversar con la pareja. Eso ya es un buen comienzo para un acercamiento no solo divertido, sino bastante real. “… los abrazos, las palabras suaves y la mirada de complicidad son tan gratificantes como el encuentro sexual en sí”. En la cama también hay etiqueta

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