Revista-Coopidrogas-Junio

22 | Junio 2023 Según ESTUDIOS, la práctica de la EUTANASIA en el país se ha multiplicado por 24 en ocho AÑOS. ACTUALIDAD Hay que tener presente que en una sociedad plural y multicultural tenemos que respetar las diferencias. Es lo que ha hecho la Corte Constitucional. Acá no se ha dicho que todos los que tengan una enfermedad terminal deben pasar por la eutanasia”. Díaz Amado expresa su preocupación ante la falta de normatividad: “¿Qué tal si se abusa? ¿Qué tal que cuando sea abuelito y no pueda hablar mi familia termine diciéndole al doctor que me hagan la eutanasia porque soy un estorbo? ¿Qué tal que el sistema de salud, para no pagar los tratamientos médicos, que son costosos, recomiende la eutanasia en vez del tratamiento? Hay angustias legítimas que hay que tener cuenta”. También señala que, además de que se necesita el marco legal, “se requiere de un cambio estructural en el sistema de salud y en la relación médico-paciente”. HISTORIAS DE VIDA Y MUERTE Y como todavía este tema genera inquietud, los medios de comunicación registran las historias personales y familiares que hay detrás de estas decisiones, que no son fáciles ni para los pacientes —que deben someterse al procedimiento— ni para los que los rodean. Si bien Carolina decidió el tema con el apoyo de su familia, no dejó de ser una noticia impactante. De igual manera, hay dos casos relacionados con enfermedades degenerativas no terminales que llevaron a Yolanda Chaparro y a Martha Sepúlveda a tomar la decisión de morir dignamente, antes de seguir soportando los niveles de dolor que experimentaban a causa de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que sufrían, definida en el portal MedlinePlus como “una enfermedad del sistema nervioso que ataca a las células nerviosas (neuronas) que están en el cerebro y la médula espinal, y que son las encargadas de controlar el movimiento de los músculos voluntarios, como los de los brazos y piernas”. Quienes la padecen tienen una pérdida progresiva de la fuerza muscular y la coordinación, que los imposibilita para realizar actividades rutinarias. Estos casos se convirtieron en emblemáticos: el de Yolanda, porque tuvo que pasar una batalla legal de más de un año para obtener la autorización de su procedimiento, llevado a cabo el 25 de junio del 2021. Y, el de Martha, porque, aunque ya estaba en firme la sentencia de la Corte que permitía la eutanasia para enfermos no terminales, la IPS que debía practicarlo el 10 de octubre del 2021, lo canceló en el último momento, hasta que, finalmente, un juzgado de Medellín lo autorizó. Tuvo lugar el ocho de enero del 2022, un día después del de Víctor Escobar, un paciente no terminal afectado por varias enfermedades, quien también solicitó la eutanasia. Una historia que está aún en la retina del país es la de la patinadora artística Carolina Otálora, quien, debido a los dolores que le producía un cáncer gástrico, tomó la decisión de someterse a una sedación paliativa terminal, un procedimiento en el que se administran fármacos para reducir la conciencia en aquellos pacientes con enfermedades terminales, el cual le fue practicado el pasado 13 de noviembre. Se trata de una decisión muy compleja, tanto para los pacientes como para sus familiares.

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