Revista-Coopidrogas-Junio

Junio 2023 | 15 Coopidrogas Ahora que se ha descrito una nueva condición: el síndrome del COVID-19 persistente o prolongado, este se considera una secuela de la endotelitis y ocasiona endoteliosis o daño mayor (degenerativo) del endotelio. Asimismo, puede producir taquicardia en reposo, hipotensión orteostática, lagunas mentales, alteraciones cognitivas, cambios de comportamiento, entre otras consecuencias. AL ENVEJECER Es importante tener en cuenta que hay otras situaciones y momentos que llevan a procesos proinflamatorios; el envejecimiento es uno de ellos, dada la inmunose- nescencia, es decir, esa serie de cambios o modificaciones que se presentan en el sistema inmunitario asociados a la edad y que predisponen el padecimiento de enfermedades infecciosas, cáncer y autoinmunidad. “Esto se debe, principalmente, a la involución tímica, a una estimulacion antigénica crónica y a la senescencia replicativa, relacionada con el envejecimiento celular. Ahí se alteran marcadores celulares como los linfocitos T de memoria y las células NK (del inglés natural killer), y esto nos lleva a un predominio del estado inflamatorio y a enfermedades asociadas, como arteriosclerosis, enfermedades cardiovasculares, cáncer, Parkinson y demencias tipo Alzheimer”, explica la doctora Diana Rodríguez Andrade, especialista en Medicina Interna y coordinadora médica de la Clínica Palmira. De igual forma, en pacientes con enfermedades psiquiátricas, con acepciones psicóticas, como la esquizofrenia, se ven implicados mecanismos inmunológicos inflamatorios con aumento de las NK, los linfocitos B y linfocitos T reguladores, que llevan a procesos neurodegenerativos inflamatorios asociados a esclerosis lateral amiotrófica, esclerosis múltiple y Alzheimer. Como se evidencia, son múltiples las interacciones que pueden darse en el organismo y que ayudan a perpetuar un estado proinflamatorio, implicaciones que hoy son eje de investigaciones y estudios inter y multidisciplinarios para profundizar en las funciones psiconeuroendocrinoinmunes. El reto más difícil es identificar y discriminar cuáles son los mediadores humorales o celulares de esta compleja respuesta biológica, y que esto se pudiera emplear para la prevención, manejo y tratamiento adecuados en las distintas situaciones médicas. Hasta ahora no se ha logrado dilucidar bien todo el mecanismo. “Hay una comprensión parcial de los acontecimientos que ocasionan inflamación crónica, como en enfermedades autoinmunes y reumatológicas; pero se desconoce cómo ocurre el daño tisular y la implicación de otros sistemas (nervioso, endocrino o hematológico). El mayor desafío consiste en determinar las causas y los mecanismos inmunológicos que conllevan a las manifestaciones inflamatorias sistémicas”, dice la doctora Rodríguez. A futuro se tendrán mayores respuestas. Lo afirman los investigadores en el artículo de Nature Medicine, al confirmar que la inflamación crónica podría revertirse. Ensayos llevados a cabo con pacientes para probar nuevos medicamentos biológicos abren las esperanzas. Algunos de ellos, dirigidos a reducir los niveles de citoquinas inflamatorias en artritis reumatoide, también mostraron un menor riesgo de desarrollar Alzheimer, infarto de miocardio, ictus, o mejoraron la sensibilidad a la insulina. Solo el tiempo y los estudios tendrán la última palabra. La dieta rica en frutas, verduras y pescados disminuye la inflamación. El control del estrés y del peso dependen de buenos hábitos como la práctica de ejercicio.

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