12 | Junio 2023 MEDICINA & SALUD Hablar de procesos inflamatorios trae recuerdos de la infancia, cuando la amigdalitis (inflamación de las amígdalas) aparecía y tocaba quedarse en casa, más consentidos que de costumbre; otros casos eran más molestos y, sobre todo, dolorosos, como la otitis (inflamación del oído medio) y ni qué decir de la apendicitis que, inevitablemente, nos hacía terminar en el quirófano. Como estas, son múltiples las “itis” (sufijo de origen griego que significa inflamación) que pueden presentarse en la vida (faringitis, sinusitis, rinitis, dermatitis) y que, tratadas a tiempo, no representan mayores problemas. No obstante, en las últimas décadas, la investigación científica ha encontrado que esta respuesta fisiológica normal del organismo (defensa) para ayudar a reparar tejidos lesionados por causas externas, como virus, bacterias, hongos, quemaduras, entre otros, puede volverse crónica y comenzar, incluso, cuando no hay lesión o, lo peor, no terminar en el momento preciso, convirtiéndose en un “asesino” silencioso que va dañando las células saludables. INFLAMACIÓN CRÓNICA, ‘asesina’ silenciosa La alimentación adecuada y balanceada, así como otros buenos hábitos de vida, previenen esta problemática. Se calcula que tres de cada cinco personas en el mundo mueren debido a una enfermedad relacionada con la inflamación.
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