58 | Julio 2025 CULTURA puerto de Santa Marta, en el sitio que eligiera entre el cabo de la Vela y las Bocas de Ceniza, en un territorio sin límite hacia el interior del país y unas 80 leguas sobre la costa”, y así lo hizo. La llegada de Bastidas y la fundación de la ciudad en 1525 no tuvo grandes tintes violentos como en otras partes, ya que no se sabe si por sus estudios, pues era notario (la mayoría de los que llegaban al Nuevo Mundo no alcanzaban estos estándares), o por su naturaleza, decidió no emplear la fuerza. Al contrario, le apostó al diálogo con los caciques, intentó aprender los idiomas y se familiarizó con los intérpretes, como cuenta el historiador. Este hombre que le puso el nombre español a lo que hoy conocemos como el río Magdalena (río Grande de la Magdalena) y al golfo Dulce del Darién, le tenía prohibido a sus tropas abusar de los nativos; no obstante, su mandato no duró mucho, por su temprana muerte, y esta política tampoco. Pues la nueva administración sometió a las tribus a una que resaltaron la riqueza histórica y multicultural de la ciudad, quienes asistieron vieron exposiciones, conversatorios, presentaciones musicales y muestras gastronómicas que destacaron la diversidad del Caribe colombiano. Las Fiestas del Mar tuvieron lugar en las playas de El Rodadero, Santa Marta y Taganga, e incluyeron actividades deportivas, culturales y recreativas que disfrutaron tanto locales como extranjeros. UNA CIVILIZACIÓN ANTES DE LA CIUDAD Pero hablar de la fundación de Santa Marta es, igualmente, rememorar lo que era antes de que llegaran los españoles a estas tierras. Según Olivero, este lugar ya era una civilización, había intercambio mercantil, con grandes poblados intermedios y una gran ciudad a 3.000 metros de altitud. Era de las pocas zonas del país que tenía una sociedad con una pirámide jerárquica y una organización política. Se trata del pueblo tairona, que, para el profesor Larry, no eran una sola tribu, sino muchas agrupadas en un solo nombre por los españoles; eran grandes arquitectos que habían desarrollado en piedra: canales subterráneos y superficiales, caminos y terrazas. Cultivaban maíz, yuca y piña, entre otros, y además negociaban sal. Algo que se borró con la Conquista, a pesar de la valiente oposición que hicieron los indígenas que lucharon hasta el final para proteger su territorio. cruel conquista en la que se les trató de forma brutal y fueron despojados de sus bienes. De ahí que esta fecha, más que una conmemoración de estos acontecimientos, es un homenaje a la unidad del pueblo del Caribe y al encuentro de culturas mediterráneas y caribeñas. Conforme con la ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes, Yannai Kadamani, “es un reconocimiento a la diversidad de identidades, pues Santa Marta es una ciudad de origen triétnico: indígena, afrodescendiente e hispánico”. De acuerdo con Moisés Villafaña Izquierdo, indígena del pueblo arahuaco, también es una fecha de reconciliación frente al despojo y la destrucción. Es por eso que, en el marco de las Fiestas del Mar, un evento que se realiza en esta urbe anualmente desde 1959 —y que este año se celebró entre el 21 y el 29 de julio— los 500 años de Santa Marta fueron tema central. Con eventos culturales, académicos y artísticos, Ciudades ABUELAS Las cinco metropólis más antiguas del país, según la biblioteca virtual del Banco de la República son: • Santa Marta (1525). • Cartagena de Indias (1533). • Santiago de Cali (1536). • Popayán (1536, pero su fundación legal quedó registrada en 1537). • Santa Fe de Bogotá (1538). Monumento a Rodrigo de Bastidas, en Santa Marta. Foto: JAZZMANY
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