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48 | Julio 2025 FAMILIA Retos virales La búsqueda de “me gusta” a toda costa Saltan desde techos, se desmayan a propósito o ingieren medicamentos sin formulación. No es una película ni un experimento social: son adolescentes reales grabándose para TikTok. Lo que comienza como un simple reto viral puede terminar en el hospital o en una tragedia. ¿Vale la pena arriesgar la vida por unos cuantos likes? En la era digital, los retos virales, también conocidos como challenges (en inglés), se han convertido en una de las formas más populares de interacción entre adolescentes en redes sociales. Se trata de pruebas compartidas en línea que invitan a otros usuarios a repetirlas, grabarlas y publicarlas, a menudo bajo etiquetas que permiten rastrear y medir su alcance. Esta dinámica genera un efecto dominó que puede llegar a involucrar a millones de personas en todo el mundo en muy poco tiempo. Y aunque para muchos es un simple momento de diversión, pues algunos de estos desafíos pueden parecer sencillos, como echarse un baldado de agua fría encima, lo cierto es que lo que empieza como una broma es susceptible de terminar, incluso, en acciones peligrosas para quienes los practican. La creciente popularidad de estos retos virales exige una mirada atenta de padres, docentes y autoridades para proteger a niños y jóvenes en el entorno digital. “Los adolescentes están desarrollando su sentido del yo. Las redes sociales se convierten en espejos en los que buscan definirse. Participar en un reto popular es, en cierta forma, decir: ‘estoy aquí, soy parte de esto, pertenezco a este grupo’”, afirma Laura Restrepo, psicóloga clínica con experiencia en niños y adolescentes. ¿POR QUÉ ATRAEN TANTO? Los retos virales son una actividad o acción que una persona se propone cumplir frente a una cámara y publicar en redes sociales. Su éxito depende de la capacidad de replicarse: mientras más personas lo imiten, más “viral” se convierte. Algunos desafíos son inocentes y hasta promueven la creatividad o la solidaridad. Ejemplo de ello fue el ice bucket challenge en el 2014, que consistía en arrojarse encima agua helada, lo que incentivó donaciones para investigar la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), o, más recientemente, el trash challenge (reto de recoger basura), que invitaba a limpiar las ciudades y playas.

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