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46 | Julio 2025 CALIDAD DE VIDA ver una obra cinematográfica permite compartir con otras personas y estar en familia o con la pareja, lo que ayuda a generar vínculos sociales. Y todo esto se emplea como instrumento terapéutico. Y es que el séptimo arte, por sí solo, ayuda a una persona a traducir su mundo interno y a organizar lo que su cabeza no puede hacer. Por ejemplo, posiblemente esté sufriendo de violencia intrafamiliar, pero no se es consciente de ello hasta que lo ve en una película. Al percatarse de que las situaciones que observa en la pantalla están sucediendo en su vida, es susceptible de abrir sus ojos a esta realidad y, quizá, busque ayuda. Con respecto al tema, la psicóloga clínica sostiene que, “aunque la película no es sobre su vida, puede reflejar un aspecto de ella y, al ponerse en la perspectiva del observador, también contribuir a que se cuestione muchos asuntos y, probablemente, a tomar una decisión”. No obstante, la influencia del film llega hasta ahí, pues si en este caso la decisión fuera dejar a su pareja, tendría primero que resolver ¿por qué sigue ahí y no se ha ido? o, incluso, ¿por qué no se había dado cuenta del abuso?, y es en ese momento cuando entra la terapia. “Entonces, sí, una película lo puede cuestionar hechos reales, demanda para el espectador un impacto emocional que lo hace identificarse con la situación del otro y, de pronto, comprender lo que se siente ante una perspectiva como esa. Asimismo, puede ser un espacio seguro para descargarse emocionalmente. Es probable que una persona con una tristeza muy grande que no haya podido expresar, saque el sentimiento si se dispone a apreciar un film que la conmueva para finalmente llorar. De igual forma, es un elemento distractor de las emociones y los problemas, debido a que cuando se está tan angustiado o estresado, si le dan a escoger entre una película de drama y otra de comedia, es probable que seleccione la segunda para no pensar en lo que está pasando en su vida. Pero no es solo el cine, pues las series y los animes también contribuyen a conectar, por ejemplo, con niños y adolescentes, porque se les habla desde un lenguaje que manejan. “Con estas herramientas, ellos obtienen una mayor comprensión e introspección de lo que les está ocurriendo; además, aprenden estrategias y las implementan en su cotidianidad”, añade Supelano. Sin embargo, si nos quedamos solo con las películas, hay mucho material para usar, ya que estas desarrollan situaciones y conflictos reales que enseñan a cómo afrontar los cambios, solucionar y enfocar los problemas, asombrarse, conmoverse, motivarse, identificarse e, incluso, a estar en completo desacuerdo con lo que está haciendo el personaje, es decir, puede ahondar en el interior del espectador y darle algunas pistas de cómo llevar una vida mejor. Esto es, cómo ayudarle a tener, como en los filmes, un final feliz. y ayudarle, pero, para cambiar la situación, definitivamente necesita ayuda profesional”, aclara Supelano. EL CINE Y LA MENTE DEL ESPECTADOR Una de las ventajas que tienen las cintas es que permiten entrenar la empatía. Este sentimiento viene dado por la crianza y la experiencia vivida. Así que si se ve una historia impactante, por ejemplo, basada en El cine, asimismo, deja enseñanzas que coadyuvan a fluir mejor frente a ciertas situaciones. Como se aprecia en los siguientes casos: • Soul (2020): permite conectar con el sentido de la vida o movilizarse. • Red (2022): describe cómo el rol de mamá incide en el desarrollo de un hijo desde su historia de vida y heridas. • Ad astra (2019): es un viaje introspectivo para entender cómo el perdón libera. Las películas y la vida Un ESPECTADOR puede descargarse emocionalmente con una PELÍCULA y manifestar sus EMOCIONES.

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