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Julio 2025 | 15 Coopidrogas Mucho antes de que existieran estatutos, consejos de administración o balances financieros, el trabajo colaborativo ya era parte fundamental de la vida en comunidad. En los tiempos de Jesús, la solidaridad no era un ideal lejano, sino una práctica diaria. Sus discípulos compartían el pan, cuidaban de las viudas y los huérfanos, y no dudaban en vender sus bienes para sostener una causa común. En Galilea, al norte de lo que hoy conocemos como Israel, como en muchas regiones rurales del mundo antiguo, la gente vivía de la tierra, la pesca y el trueque. Las labores del campo —como la siembra y la cosecha— se realizaban de forma colectiva. Los vecinos se ayudaban entre sí sin esperar compensación, impulsados por un principio simple y poderoso: “Uno para todos y todos para uno”. Esa lógica ancestral de apoyo mutuo es, en esencia, lo que hoy llamamos economía solidaria. Jesús, hijo de un carpintero, vivió en medio de un entorno en el que la cooperación era parte de la subsistencia. Los evangelios narran cómo organizaba a la gente para alimentarse en comunidad. Tiempo después, las formas de trabajo compartido también empezaron a ponerse en práctica en los pueblos indígenas de América, en las comunidades africanas y en los kibutz de Medio Oriente. Estas prácticas muestran la semilla de lo que hoy conocemos como cooperativismo: un sistema basado en ayuda mutua, equidad y toma de decisiones colectiva. A partir de estos valores ancestrales, el modelo cooperativo ha evolucionado hasta convertirse en una forma empresarial reconocida globalmente. Exactamente, ¿qué son las cooperativas? La Alianza Cooperativa Internacional (ACI) las define así: “Son empresas centradas en las personas, que pertenecen a sus miembros, quienes las dirigen de forma democrática para dar respuesta a sus necesidades y aspiraciones socioeconómicas comunes. Como empresas basadas en valores y principios, dan prioridad a la justicia y la igualdad, y permiten a las personas crear empresas sostenibles que generen empleos y prosperidad a largo plazo. Gestionadas por productores, usuarios o trabajadores, las cooperativas se dirigen según la regla de ‘un miembro, un voto’”. DEL PASADO AL PRESENTE: UN MODELO POR SEGUIR El cooperativismo moderno tiene su origen en 1844, con los Pioneros de Rochdale en Lancashire (Inglaterra), quienes establecieron principios cooperativos que aún hoy rigen a estas organizaciones: democracia, participación económica, autonomía, educación, cooperación entre cooperativas y compromiso con la comunidad. Desde entonces, el movimiento cooperativo ha prosperado y se ha extendido por todo el planeta, y hoy en día abarca todos los sectores de la economía, como la agricultura, la vivienda, el consumo, el ahorro y el crédito. En el país, las cooperativas comenzaron a instituirse en 1920. “A finales del siglo XIX y primeras décadas del XX se expusieron en Colombia las primeras tesis vinculadas

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