66 | Julio 2024 PERSONAJE la colección Meditación, reflejaban ya un estilo particular, lleno de introspección y observaciones agudas sobre la condición humana. Estas piezas incluyen breves relatos y reflexiones que muestran su capacidad para captar la angustia y el absurdo de la vida cotidiana. Y es que esa característica peculiar de su escritura abordaba la mayoría de los campos de su vida. Así lo expresa en sus cartas, como aquella que le envió al padre de su novia Felice Bauer: “Todo mi ser se centra en la literatura y hasta los 30 años he mantenido ese rumbo a rajatabla, si alguna vez lo abandono, dejaré de vivir. De ello deriva todo cuanto soy y no soy. Soy taciturno, insociable, malhumorado, egoísta, hipocondriaco y realmente enfermizo. ¿Cómo ha de vivir su hija con un hombre así, que ha dejado toda distracción a fin de conservar las energías justas para dedicarse en exclusiva a la literatura?”. Fue a partir de 1912 que se dedicó mucho más en serio a su afición literaria, dando vida a libros de gran peso como La metamorfosis, que finalizó en 1915, uno de sus trabajos más conocidos. Este cuenta la historia de Gregor Samsa, un hombre que se despierta una mañana transformado en un insecto gigante, lo que capta de manera brillante los temas en esa época era mortal y difícil de tratar. Este diagnóstico tuvo un profundo impacto en su existencia y obra. A partir de ese momento, su salud se convirtió en una preocupación constante, lo que lo llevó a pasar periodos prolongados en centros asistenciales y sanatorios, buscando tratamiento y descanso. Pese a su padecimiento, Kafka continuó escribiendo de manera constante hasta el final de su vida. Durante estos años completó varios textos significativos, como: • Un artista del hambre. Publicada en 1924, es una colección de relatos que incluye el famoso cuento homónimo que explora temas de sacrificio, incomprensión y el arte como una forma de existencia extrema. • La construcción. Escrito entre 1923 y 1924, esta narración larga es una de sus últimas obras y trata sobre un animal que construye un elaborado sistema de túneles para protegerse de enemigos imaginarios, reflejando la paranoia y el aislamiento. • Diarios y cartas. Kafka también dedicó bastante tiempo a escribir en sus diarios y a mantener correspondencia con sus amigos y seres queridos, dejando una rica fuente de introspección personal y literaria. Aunque su capacidad literaria seguía intacta, la tuberculosis avanzaba y Franz fue debilitándose. En 1924, su condición empeoró significativamente y fue trasladado a un centro de salud en Kierling, cerca de Viena, en un último intento por aliviar sus síntomas. Finalmente, falleció el 3 de junio a sus 40 años, a causa de complicaciones derivadas de la enfermedad. de alienación y deshumanización que permean la obra de Kafka. Ese mismo año, también escribió La condena, otro relato significativo que dedicó a su padre, y empezó a trabajar en su novela El proceso. “Su padre, muy controlador, se oponía con fuerza a que Franz desarrollara su actividad literaria, y la tormentosa relación que siempre mantuvo con él se ve reflejada muchas veces en su trabajo. Por ejemplo, en La condena, un padre anciano y enfermo recupera de pronto la energía para maldecir a su hijo, que lo único que quería era vivir una vida independiente”, señala De la Morena. UNA VIDA CORTA Los últimos años del escritor estuvieron marcados por la enfermedad, la introspección y una producción literaria significativa, a pesar de su deterioro físico. En 1917 fue diagnosticado con tuberculosis, una enfermedad que El escritor fue DIAGNOSTICADO en 1917 con tuberculosis, una ENFERMEDAD mortal en esa época. Museo Franz Kafka en Praga (República Checa). Foto: GAGARIN IURII
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