Julio 2024 | 65 Coopidrogas Franz Kafka nació el 3 de julio de 1883 en Praga —que entonces formaba parte del Imperio austrohúngaro— en una familia judía de clase media, como primogénito de Hermann Kafka y Julie Löwy, quienes lo formaron en un ambiente caracterizado por la cultura alemana. Su padre (con quien tuvo una relación tensa, lo que incidió notablemente en su obra), gracias a una posición acomodada, lo matriculó en uno de los colegios alemanes en Praga, en el que concluyó sus estudios en 1901. Fue allí donde desarrolló su interés por la literatura y la escritura; no obstante, la presión de su familia lo llevó por otro camino. Posteriormente, se matriculó en la Universidad Carolina de Praga, en un principio para estudiar química, pero rápidamente cambia a derecho, un campo que su padre consideraba más respetable y práctico. Allí se graduó como Doctor en Derecho y comenzó a trabajar en una compañía de seguros, un empleo que, aunque aburrido, lo mantuvo hasta 1920 ocupando sus mañanas, pero dedicando las tardes y la noches a su pasión: la literatura. “Su producción literaria, si bien limitada en vida, abordó de manera introspectiva y simbólica la lucha del individuo contra la burocracia opresiva, lo absurdo de la existencia y la búsqueda de sentido en un mundo aparentemente carente de él. Tristemente, mientas vivió no se le dio importancia a su obra, como sí se hizo de manera póstuma, ni siquiera cuando La metamorfosis, su escrito más reconocido, vio la luz”, comenta la escritora Raquel de la Morena, en su canal de YouTube. AMOR POR LAS LETRAS Kafka publicó sus primeras narraciones en 1908, en la revista literaria Hyperion. Estos textos, que, posteriormente, formaron parte de Las relaciones que lo marcaron Especialmente en sus últimos años, Franz Kafka tuvo relaciones amorosas que fueron significativas en su vida personal y, además, influyentes en su obra, entre las que se destacan mujeres como: • Felice Bauer. Aunque su relación con ella, que había iniciado en 1912, terminó definitivamente en 1917, los compromisos fallidos entre ambos repercutieron profundamente en Kafka. Sus cartas a Felice revelan mucho sobre su ansiedad y su vida emocional. • Milena Jesenská. En 1920, el autor empezó una intensa relación con esta periodista, quien tradujo algunas de sus obras al checo. Sus cartas con ella son de las más emotivas y reveladoras de su vida, mostrando a Kafka como una persona apasionada, pero atormentada. • Dora Diamant. En 1923, el escritor conoció a esta joven judía de origen polaco durante unas vacaciones en el mar Báltico. Kafka se mudó a Berlín con Dora buscando un nuevo comienzo lejos del influjo de su familia y de Praga. La mujer se convirtió en su compañera y cuidadora en sus últimos años, proporcionándole un sentido de compañía y apoyo emocional. Casa de Franz Kafka en Praga (República Checa).
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