236_Coopidrogas Julio 2023

66 | Julio 2023 PERSONAJE En el segundo sueño fue sorprendido por un sonido similar al de un relámpago; se despertó por segunda vez en medio de la noche para observar, levitando por toda su habitación, un millar de centellas que lo rodeaban de esquina a esquina. Tras aclarar su mente y disipar el pavor, Descartes intentó conciliar el sueño nuevamente. En la tercera ocasión, su viaje onírico lo llevó al encuentro con un viejo diccionario y, luego, con una antología de poesía latina cuyas páginas se abrieron ante sus ojos enseñándole la pregunta Quod vitae sectabor iter? (¿Qué camino de vida debo seguir?). Los libros se desvanecieron entre sus dedos, y el filósofo no esperó a estar despierto para empezar a interpretar el significado de sus visiones. El soñador llegó a la conclusión, explica Marante, de que “el diccionario encarnaba ‘todas las ciencias juntas’, mientras la antología simbolizaba la unión entre filosofía y sabiduría; el cuestionamiento poético, por su parte, representaba un consejo ofrecido por una persona genuinamente sabia”. Según se cuenta, bajo la consigna de no haber hallado “mujer cuya belleza pueda compararse a la de la verdad”, el pensador llegó a batirse en duelo en más de una ocasión, saliendo siempre victorioso gracias a la destreza en el uso de la espada, que adquirió en sus años en el ejército. AL BORDE DE LA HEREJÍA Fatigado por las distracciones de la capital francesa, se trasladó a Holanda (hoy Países Bajos) en 1628, donde realizó la mayor parte de sus investigaciones científicas y lo más grueso de su obra filosófica. Eso sí, cambiando de residencia de manera frecuente para mantenerse al margen de las consecuencias de la censura eclesiástica. Precisamente, la decisión de abandonar su país natal también se debió a la poca tolerancia hacia sus ideas vanguardistas en un contexto centroeuropeo sacudido por la Guerra de los Treinta Años. En contraste, en el lugar al que se trasladó se respiraba una vigorosa cultura burguesa que le permitió cierta paz, liberalidad y fluidez intelectual. DEFENSA DE LA VERDAD AL ESTILO CARTESIANO Hacia 1622, Descartes arribó nuevamente a Francia tras haber renunciado a la vida militar. A su regreso se encontró con que era el heredero de las tierras y demás posesiones de su recién fallecido padre, una cuantiosa herencia que liquidó enseguida para procurarse cierta independencia material y espiritual. En su país de origen entabló importantes relaciones con todo tipo de figuras intelectuales de renombre, como Marin Mersenne y JeanLouis Guez de Balzac. Ese excepcional círculo de amistades se encargó de predicar por doquier la elocuencia e inteligencia del filósofo, haciendo que su residencia parisina adquiriera la reputación de un centro de pensamiento al que concurrían las mentes más ilustradas de Francia para departir e intercambiar ideas. Pero estas apasionadas discusiones en búsqueda de la verdad no siempre eran del todo amistosas, empezando por el propio Descartes. Universidad René Descartes, París. Foto: TMP - AN INSTANT OF TIME Foto: BRENDAN HOWARD El método CARTESIANO cuestiona hasta la propia EXISTENCIA de quien piensa.

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