54 | Julio 2023 FAMILIA ¿CÓMO AYUDARLOS DESDE LA NIÑEZ? Se puede comenzar, incluso, en el vientre materno con estímulos externos y una primera relación con el entorno, mediante acciones como hablar con el bebé, ponerle música, luz o hacer yoga. “Cabe recordar que las emociones de los padres son percibidas desde el embarazo”, recalca Gómez. En los recién nacidos es importante entender que su llanto significa que tienen alguna necesidad como hambre, frío o dolor. Dejarlos llorar disminuye su seguridad. El contacto y la estimulación que tengan con sus padres es clave para su desarrollo cognitivo y su comunicación. Cuando se trata de hijos únicos, la psicóloga Gómez expresa que, en ocasiones, estos pueden tener mayor dificultad para relacionarse. “Es buena idea dejarlos explorar y ponerlos en contacto con otros niños en un lugar seguro, desde el año y medio o dos años, pero protegiéndolos a una distancia prudente, para que desarrollen autonomía. Los padres son los llamados a enseñarles que están seguros, pero ellos deben ser los primeros en transmitirlo. Si no están capacitados, no podrán mostrarles algo que no saben”. La seguridad se potencia con cambios en el comportamiento de los padres, en la contención emocional de los hijos, en dejarles que expresen libremente su sentir. Ser desaprobados por parte de los adultos influye negativamente en su autoestima, produce inseguridad y timidez. Es fundamental que el niño viva rodeado de personas que lo hagan sentirse apoyado, respetado y no aislado. En la adolescencia, el cerebro está en evolución hacia la madurez; las emociones, el juicio y el autocontrol sufren cambios, por lo que los padres deben descubrir si son los conflictos habituales de esa etapa o si les están causando problemas, por lo que es importante reforzarles su amor propio. En ese sentido, la comunicación es fundamental. Los padres tienen que convertirse en guías y no ordenarles; entender que ya son adolescentes capaces de tomar decisiones. Hay que respetarlos y así enseñarles a respetarse a sí mismos y a los demás; a ser libres, pero con responsabilidades y obligaciones. PARA TENER EN CUENTA Hay situaciones en las que los progenitores deben estar alerta, según las expertas, ya que pueden generar un nivel bajo de adaptabilidad; entre ellas se cuentan el Para apoyar a los hijos en el proceso de socialización, las psicólogas Gómez y García recomiendan: • Facilitar que se relacionen con sus compañeros fuera del contexto escolar, por ejemplo, invitando a sus amigos a planes propios de su edad como comer o jugar. • Respetar los gustos y preferencias de los hijos. No compararlos con los demás. • Escucharlos y enseñarles a escuchar. • Estar atentos a su conducta social: observar si el niño tiene algún comportamiento que aleja a los demás (es tirano, acusa a los otros, cuenta los secretos o tiene malos hábitos). Conviene corregirlo. • Ser un modelo a imitar: hay que mostrar buenas conductas de interacción y modales para dar ejemplo. • No presionarlos: hacerles ver los aspectos positivos de la amistad sin imponerles personas. • Facilitar la ampliación de su círculo de amigos: ofrecerles una actividad extraescolar en la que puedan conocer otros niños. • Enseñarles el valor de la amistad y de compartir, así como de la empatía, de entender a los demás y ser solidarios. Hay que mostrarles que es mejor cooperar que competir. • Buscar ayuda psicológica ante cualquier problema que les genere dificultades para relacionarse con otros. Consejos relevantes La socialización puede verse interrumpida por los aparatos electrónicos.
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