Copidrogas julio 2014

Ese esfuerzo es totalmente recompensado, pues logra ser reconocido como uno de los escritores más grandes, influyentes e innovadores de la literatura alemana y del siglo XX, siendo identificados sus escritos por su vocación metafísica y un compendio sorprendente de ironía, lucidez y lo absurdo. Padeció de una depresión invencible, rechazaba los eventos sociales, sufría de jaquecas, migrañas, estreñimiento, insomnio; era un hombre ansioso que quiso contrarrestar estos males con medicina natural, dietas vegetarianas y el consumo de enormes cantidades de leche sin pasteurizar, lo que según los médicos pudo originarle la tuberculosis. En resumen, su vida se vio marcada por la tensa relación con su padre, sus complicadas relaciones sentimentales y, finalmente, por la enfermedad que consumió sus últimos años. Vivió la mayor parte de su vida con su familia y no se casó, aunque estuvo comprometido varias veces. En el tema amoroso se destaca su complicadísima relación con Felice Bauer, una joven alemana a la que le escribió Cartas a Felice. En 1921 conoce a otra escritora, la checa Milena Jesenska-Pollak, con la cual tiene un breve romance y larga correspondencia; por fin encuentra el amor que siempre había soñado en Dora Dymant, quien lo anima a seguir viviendo, pero dos años después de haberla conocido, el genial Franz Kafka muere, hace 90 años, en Kierling (Austria), aquel 3 de junio de 1924, a la edad de 40 años. La infección tuberculosa había hecho muchos estragos en su cuerpo. En ese proceso doloroso tuvo el apoyo de su familia, sobre todo de su hermana Ottla. No obstante que le temía a la enfermedad, por la repulsión que podía producir, conservaba su bondad, su sentido del humor y la brillantez que cautivaba y sorprendía a los contertulios. Pero cuando su estado de salud se agravó se internó en el hospital de su amigo el doctor Hoffmann, donde murió. La enfermedad había avanzado sin piedad y no podía alimentarse por los insoportables dolores en la garganta. Así se fue consumiendo sin remedio… En La metamorfosis, cuando Gregorio Samsa muere, narra: “Mirad lo delgado que estaba. Hacía tiempo que no comía nada. Tal y como entraban los alimentos, así salían”. ¿Autorretrato? Quienes deseen ir a su tumba, lo encuentran en Praga en el Nuevo Cementerio Judío, sector 21, fila 14, punto 33... Por algo, todo lo de Kafka es kafkiano… Placa de la tumba de Kafka en el sector 21, fila 14, punto 33 del Cementerio Judío de Praga. Julio de 2014 | 69 Para aliviar dolores de: * Articulaciones * Distensiones y esguinces * Cabeza severo y asociados a migraña * Asociados al resfriado común * Cólicos menstruales

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