‘La metamorfosis’ de Kafka Se publicó en 1915, hace casi 100 años. Allí el autor se retrata de alma y corazón, describiendo con rigor hasta el detalle que podría ser más insignificante; pero en cambio, decide no contar en qué insecto se convirtió al despertar, solo quiere señalar la repugnancia y cuánto de espantoso y diferente con el resto de la sociedad hay en Gregorio Samsa, logrando, de paso, atrapar al lector desde la primera línea. “La metamorfosis tiene también un componente cómico muy importante, incluso en los pasajes más duros. Es un tópico infundado pensar en él como un funcionario amargado”, señala su biógrafo Reiner Stach. “Era una vez una cucaracha llamada Gregorio Samsa que soñaba que era una cucaracha llamada Franz Kafka que soñaba que era escritor que escribía acerca de un empleado llamado Gregorio Samsa que soñaba que era una cucaracha. (Microrrelato del escritor nacido en Tegucigalpa, Augusto Monterroso, dedicado a Franz Kafka). su madre fue Julie Löwy y su padre, Hermann Kafka. Tenía tres hermanas menores: Elli, Valli y Ottla, y lo antecedieron dos varones que murieron pequeños, por lo que él estaba en un nada cómodo papel de hijo mayor e intermedio. Su progenitor, de oficio comerciante, fue un hombre sumamente autoritario y prepotente que lo afligió toda su vida. Esto quedó consignado en Carta al padre, novela escrita en 1919, donde expone claramente sus sentimientos de inferioridad y de rechazo paterno, y lo conflictiva que fue esta relación. Kafka era un hombre muy culto, pues por presión de su padre se doctoró en derecho en la Universidad de Praga y además del alemán, hablaba con perfección checo, francés, latín, griego y hebreo. Creció en un entorno cultural influido por Alemania e inserto en un mundo convulsionado, lleno de turbulencias e incertidumbres en los inicios del siglo XX, como la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa, lo que se refleja en sus novelas y diversos escritos. Logra construir su propio universo, donde surgen con toda crudeza sus miedos, la ausencia de su propia identidad y la imposibilidad de alcanzarla en una sociedad castrante en la que reinaba lo incierto. Estas situaciones extremas, asfixiantes e intolerables en sus novelas y escritos en general, es lo que se conoce en literatura como el mundo kafkiano. SU OBRA No obstante que su obra no fue extensa, sí es de las más influyentes de la literatura universal, fundamentalmente escribió El proceso, El castillo y América (El desaparecido), tres novelas inconclusas, Carta al padres y La metamorfosis, novela corta que lo lanzó a la fama (ver recuadro), sin olvidar muchos relatos y escritos autobiográficos breves, como Contemplación (su primera publicación en 1913), La condena, En la colonia penitenciaria, Una mujercita, Josefina la cantora o el pueblo de los ratones, Un artista del hambre, Un artista del trapecio. Los estudiosos de su obra lo perciben como un hombre profundamente sensible y físicamente débil. En vida, publicó historias muy cortas, pero después de su muerte, su gran amigo Max Brod le desobedeció la orden de quemar toda su producción y publicó, para beneficio de la humanidad, obras tan importantes como las ya mencionadas El proceso, El castillo y América, entre otras. En su obra se encuentra el miedo a la diferencia, la soledad y la indefensión de la persona ante el Estado todopoderoso y burocrático, sus delirios y sus sueños acompañados, muchas veces, de pesadillas. KAFKA ÍNTIMO El entorno familiar lo estimuló a interesarse por temas místicos y de la religión judía, que sin duda influyeron decididamente en él, lo que le facilita abrazar la causa sionista, movimiento político judío creado a fines del siglo XIX por la defensa del Estado independiente de Israel. En 1917 quiso ir a Palestina, pero comienza a sentir los primeros síntomas de la tuberculosis que finalmente lo llevaría a la muerte; sin embargo, a pesar del rechazo social a esa enfermedad, del descontento de su familia por su inclinación a la literatura, de sus cinco intentos fallidos de casarse, y de ser empleado de una compañía de seguros en Praga, Kafka se dedicó con todo su vigor a escribir. 68 | Julio de 2014 Vistoso barrio de Praga (República Checa) donde Kafka alguna vez vivió. Hoy es uno de los atractivos turísticos de la capital checa.
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