rectamente sobre la calidad de vida de la población mayor, como la discapacidad, la pobreza, la violencia, el desplazamiento y la condición de abandono. El estudio también mostró que en Bogotá las mujeres mayores de 70 años tienen más riesgos en general. Conforme con el investigador, “si bien la cobertura de salud es buena, la calidad y la atención a la población de la tercera edad es un reto que el país debe asumir para mejorarles su bienestar”. IMPACTO PARA DAR EL GRAN PASO El tema del envejecimiento y la presión que ejerce sobre el desempeño de los sistemas de salud, más que una discusión académica, es una tendencia global e irreversible. Por eso, considerar las prácticas de otros países para lidiar con la situación puede arrojar luces sobre las políticas y medidas que desde ya se deben pensar para Colombia. Martha Peláez, directora de la Iniciativa de Envejecimiento Saludable de la Health Foundation of South Florida, expuso durante el foro su experiencia en temas relacionados con el impacto del envejecimiento en los servicios de salud, la promoción de la salud basada en la activación del ciudadano y la contribución del sector privado en las políticas de envejecimiento y en la construcción de ciudades amigables con la tercera edad. De acuerdo con la experta, es necesario trabajar en políticas públicas integrales pensando en función de la vejez y no solo en función de los problemas del sistema de salud del día a día. Esto, para evitar que los ancianos se perciban como una carga a los sistemas por los altos costos relacionados con el tratamiento de las enfermedades crónicas, que son las que consumen la mayor parte de los recursos de salud pública. Además, para innovar, Peláez indicó la importancia que tiene el mecanismo de alianzas público-privadas con el fin de garantizar la sostenibilidad de los sistemas de salud. Según la experta, la agilidad y el potencial de desarrollar soluciones novedosas de la empresa privada facilita la implementación de estrategias para el cuidado de salud de largo plazo. “El tratamiento de esta problemática requiere innovación, pues el tema fundamental no es cómo evitar el envejecimiento, sino cómo, con los recursos que tienen las ciudades, el entorno y los sistemas de salud, se logra una atención integral a esta población que garantice su calidad de vida. Debemos aprender día a día de las ciencias de innovación para mejorar la atención, los servicios, el ambiente familiar y comunitario, y nuestras ciudades”, concluyó la doctora Peláez. MEDICINA DE PRECISIÓN Desde el lado de la industria, las respuestas se concentran en dos grandes frentes: el diagnóstico y el tratamiento. Los avances de la ciencia médica son cada vez más sorprendentes, pero han mostrado crecimientos asimétricos. Hoy en día, existe la tecnología para detectar de forma temprana enfermedades penosas, como el Alzheimer o el Parkinson, pero no hay todavía tratamientos efectivos para lograr su curación. La industria avanza, pero requiere incentivos adecuados para producir resultados más veloces y balanceados en todos sus frentes. El doctor Morten Sogaard, director ejecutivo de Biotecnologías y Medicina de Precisión de los laboratorios Pfizer, presentó en el foro una perspectiva sobre cómo los sistemas de salud se pueden convertir en sistemas eficientes y costo-efectivos mediante el uso de la medicina de precisión. Se trata de un enfoque de tratamientos para atacar directamente la causa de la enfermedad, aumentando la probabilidad de efectividad y reduciendo las posibilidades de reacciones adversas. Con este tipo de medicina, a mediano plazo, se busca acabar con la práctica corriente de prescripción generalizada de medicamentos, lo cual haría más costo-efectivo el tratamiento de enfermedades crónicas y se minimizaría el problema de la reacción adversa a los medicamentos. Este efecto no deseado, actualmente, constituye la cuarta causa de muerte en el mundo, afecta a 2,2 millones de personas y genera costos anuales por cerca de 177.000 millones de dólares. Aunque las autoridades y la industria trabajan iniciativas para garantizar la sostenibilidad de los sistemas de salud, a partir de la innovación y el desarrollo de nuevos esquemas de servicio, equipos y tratamientos e interconexión al ciento por ciento, lo cierto es que siempre habrá un punto crucial para evitar que los sistemas de salud colapsen y es la responsabilidad que cada persona tiene sobre el cuidado y protección de su propia salud. Asumir un estilo de vida saludable siempre será el mejor recurso para liberar presiones al sistema y permitir la atención de aquellos que más lo necesitan. Ese es un tema de responsabilidad, pero también de equidad, porque, en materia de salud, más vale prevenir que lamentar. El reto ahora es cómo los sistemas de salud se pueden volver más eficientes y costo-efectivos con la medicina de precisión. 42 | Julio de 2014
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