una actividad física de manera sistemática son mejores que los procesos de los que son sedentarios. Estos mismos argumentos se plantearon tres investigadores japoneses quienes realizaron un estudio con jóvenes adultos sedentarios a los que se les aplicó un programa que consistía en correr moderadamente por 30 minutos, tres veces a la semana por tres meses. Las mejoras fueron básicamente en atención, control inhibitorio y memoria de trabajo. En la escuela: en varios estudios adelantados por el Departamento de Educación del Estado de California (Estados Unidos), se ha encontrado una relación positiva entre la práctica de ejercicio o deporte y el buen rendimiento académico. En cáncer de mama: una investigación reciente (2012) de la Junta Provincial de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), sugiere los beneficios que la actividad física y el ejercicio tienen sobre el bienestar personal y en mujeres con cáncer de mama. De aquí surge la idea de poner en marcha un programa de ejercicio para estudiar los efectos concretos de la actividad física en mujeres que han padecido y han sido operadas por este tipo de cáncer. En adultos mayores: aumentar la actividad física después de los 65 años reduce el riesgo de infarto cardíaco, concluye un nuevo estudio publicado en Circulation: Journal of the American Heart Association, en 2013. Para llegar a estas conclusiones se realizaron grabaciones de monitores cardíacos tomadas durante cinco años; los investigadores observaron que las personas que caminaban más y más rápido, y pasaban más tiempo de ocio físicamente activos registraban menos ritmos irregulares del corazón y una mayor variabilidad de la frecuencia cardíaca frente a aquellos que eran menos activos. En diabetes: un estudio publicado a principios del año 2014 en la revista JAMA Internal Medicine concluyó que el aumento de la actividad física puede reducir el riesgo de que la diabetes gestacional progrese a diabetes mellitus tipo 2 o diabetes del adulto. Utilizando los datos del Nurses’ Health Study II, un equipo de investigadores americanos revisaron los casos de 4.554 mujeres con antecedentes de este padecimiento con un seguimiento desde 1991 a 2007. El examen de los datos en cuanto a su avctividad física reveló que 635 mujeres con nulo ejercicio o actividad sedentaria desarrollaron diabetes mellitus tipo 2. Julio de 2014 | 39 ! " # !$ % !& !' ( !$ !) ! % * + !" , - . !
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