Copidrogas julio 2014

se recomienda un programa físico adicional que incluya conocer e incorporar los siguientes conceptos y consejos: 1. Practicar movilizaciones articulares (también llamadas lubricaciones articulares) para mejorar la circulación sanguínea, aumentar el volumen muscular, fortalecer la resistencia y potencia muscular, distender estructuras fibrosas que pueden estar acortadas o retraídas, favorecer el estiramiento, estimular los impulsos nerviosos, mejorar el equilibrio y la coordinación de los movimientos. 2. Realizar estiramientos musculares, pilar fundamental de los diferentes métodos de entrenamiento físico. Ejecutarlos antes, durante y después del ejercicio favorece las elongaciones de las fibras musculares, mejora la flexibilidad como cualidad física y los mecanismos reflejos empleados en el sistema neuromuscular. 3. Utilizar calzado y ropa correcta para el entrenamiento deportivo, esto permite mayor comodidad y seguridad para su estructura osteomuscular. 4. Hidratarse antes, durante y después del ejercicio, pues la cantidad de sudor producido aumenta con la intensidad, el tiempo, la frecuencia del ejercicio, la temperatura, la presión atmosférica y la humedad ambiental. Así pues, la actividad física hace que los requerimientos de agua aumenten de forma paralela a la pérdida de sudor. Si no se satisface este aumento, el organismo puede entrar en estado de deshidratación. LOS ESTUDIOS LO CONFIRMAN Las investigaciones acerca de los beneficios de la actividad física y el deporte buscan comprobar que su práctica disminuye la ocurrencia de patologías de origen cardiaco, respiratorio y metabólico, entre otros. Así mismo, cumple un papel importante en los procesos de socialización, mentales, rendimiento escolar y mejoramiento de la calidad de vida de las personas que lo practican. La siguiente es una breve revisión de los estudios que han indagado por los beneficios de la actividad física y deportiva, desde el punto de vista de la salud, el desarrollo cognitivo, social y psicológico. Todos ellos permiten concluir que el ejercicio es la medicina por excelencia de nuestro tiempo. En depresión: la actividad física ocupacional y del tiempo libre se asocia a reducciones en los síntomas de la depresión y posiblemente de ansiedad y tensión. Los niveles más altos de actividad física se han asociado a pocos o escasos síntomas de depresión. En autoestima: la participación de los individuos en un deporte o en un ejercicio físico puede ayudar a construir una autoestima más sólida, una autoimagen positiva de sí mismo entre las mujeres y una mejora de la calidad de vida entre niños y adultos. También puede reducir las conductas autodestructivas y antisociales en la población joven. En ansiedad: la evidencia empírica indica que posiblemente la práctica de un deporte aeróbico en sesiones superiores a los 30 minutos tendría repercusiones importantes en la calidad de vida de los pacientes que presentan estados de ansiedad. Por su parte, el Instituto Nacional Americano de la Salud Mental indicó que el ejercicio reduce la ansiedad, disminuye la depresión moderada, mejora el bienestar emocional y aumenta la energía. En el cuidado del cerebro: una serie de estudios desarrollados por la Universidad de Illinois, en los Estados Unidos, comprobaron que el ejercicio tiene relación con una mejoría de los procesos cognitivos. Trabajos anteriores, realizados con animales, demostraron que las rutinas de movimientos aeróbicos podían estimular algunos componentes celulares y moleculares del cerebro. En 1999, en la misma institución se observó que un grupo de voluntarios –que durante 60 años llevaron una vida muy sedentaria–, tras una caminata rápida y sostenida de 45 minutos durante tres veces a la semana, lograron mejorar sus habilidades mentales. También existe evidencia de que los procesos cognitivos en niños que practican Según los estudios, la actividad física está asociada con la reducción de los síntomas de depresión, ansiedad y tensión física y emocional. 38 | Julio de 2014

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