Copidrogas julio 2014

Prevenir la enfermedad de los trabajadores mejora su productividad y las finanzas empresariales. Sabemos que existen labores que son estresantes por su naturaleza, incluso, algunos exponen a los colaboradores a ambientes tóxicos, no solo por las sustancias con las cuales fabrican sus productos, sino por las condiciones humanas en las que se opera. Prácticas sencillas en la oficina pueden revertir la toxicidad laboral. “Hay trabajos que son estresantes por su propia naturaleza, como la medicina y el periodismo, pero no necesariamente son tóxicos”, asegura Mark Stevens, autor del libro Your Company Sucks: It’s Time to Declare War on Yourself. En él, Stevens asegura que usted puede detectar si su empresa cuenta con un ambiente laboral tóxico y aconseja eliminarlo con las siguientes prácticas que, además, forman parte de las recomendaciones de la Organización Internacional de Trabajo (OIT): Pasar tiempo libre sin preocuparse del trabajo. Generar siempre decisiones concretas después de una junta. Propiciar un buen relacionamiento interno y externo. Trabajar en equipo. Premiar los méritos de cada empleado, antes que su antigüedad. Evitar el silencio sepulcral en la oficina. Innovar en los procesos. Consumir los productos de la empresa. Realizar pausas activas en varios momentos del día (estiramientos, caminar 10 metros, caminar en puntas de pies o en los talones). Incentivar en los colaboradores el tiempo de receso para almorzar. Disponer de parqueaderos por lo menos a cuatro cuadras para promover el desplazamiento. Retirar la sal de las mesas del casino de comidas. Propender porque toda la empresa sea un espacio libre de humo. Reducir de manera significativa los riesgos ambientales. Dotar a sus empleados de todos los implementos de seguridad industrial necesarios para desempeñar su labor. Ambientes libres de tóxicos 5. Crear entornos favorables mediante la identificación de necesidades y la búsqueda sistemática de soluciones efectivas, teniendo siempre en cuenta a las comunidades cercanas al negocio y el adecuado control de los factores de riesgo. 6. Participar, involucrar y lograr el compromiso del equipo directivo y todas las dependencias de la empresa. 7. Cooperar con un trabajo multidisciplinario de agentes externos que apoyen a la compañía. 8. Incluir a todas las áreas en la toma de decisiones. 9. Comprometer a todos los trabajadores. 10. Crear proyectos de gestión donde se recomiende aprender de experiencias de éxito de otras compañías. 11. Plantear objetivos medibles con indicadores. 12. Planificar los programas según las necesidades de la empresa. 13. Comunicar todas las acciones y decisiones que sean de interés del público interno de la empresa. 14. Tener capacidad de flexibilidad y adaptación. 15. Evaluar con un seguimiento continuo. EL MODELO SALUDABLE COLOMBIANO El propósito de fortalecer la práctica de hábitos saludables y el autocuidado en los colaboradores y sus familias también repercute en la cultura organizacional de las empresas colombianas que buscan conseguir la certificación como organizaciones saludables, una iniciativa que apoya la Fundación Colombiana del Corazón, fundamentada en tres variables: alimentación sana, espacios libres de humo y práctica de actividad física. Cerca de 35 empresas colombianas ya están certificadas como organizaciones saludables. El propósito de esta iniciativa es fomentar la calidad de vida, facilitar estilos de supervivencia más agradables y felices, y lograr el equilibrio integral en el trabajo y los hogares de los empleados. “Empleados sanos producen resultados sanos. Una empresa que se preocupa por la salud de su trabajador, crea el escenario para el buen trato. Se trata de convertir su fuerza laboral en su objetivo de responsabilidad social”, asegura Juan Carlos Santacruz, director ejecutivo de la Fundación Colombiana del Corazón. Para Juan Vicente Conde, médico especialista en medicina del trabajo, una empresa saludable es una organización capaz de proteger su recurso humano dentro de un contexto de bienestar integral. “Se trata de organizaciones que aplican programas dirigidos a controlar los factores de riesgo para enfermedades o accidentes; son entidades que promueven la rentabilidad, pero enfocada a que su gente sea feliz”, complementa el especialista. Estamos, pues, frente a un nuevo modelo de empresa: organizaciones saludables que ofrecen soluciones integrales para mejorar la calidad de vida de sus empleados y sus entornos. Su negocio también puede ser saludable ¡Inténtelo! 34 | Julio de 2014

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