Existen empresas que desaparecen del mercado por no tener en su actuar firmes criterios éticos, lo que produce decepción y desconfianza en clientes, proveedores y empleados. Es decir que toman el sendero del atajo, que si bien puede ser el más corto y veloz para llegar, también lo es para fracasar. Como bien dice el mismo Savater en Ética para Amador, “para lo único que sirve la ética es para intentar mejorarse a uno mismo. ¿No es esto ya un motor en sí para impulsarnos a actuar bien? Y si, además, en la búsqueda de nuestra mejora personal contribuimos a mejorar nuestra organización, podremos darnos doblemente por satisfechos. Solamente el hecho de intentarlo ya merecerá la pena”. Ética civil Se entiende como ética civil aquella que se genera en la sociedad, su contenido no parte de creencias de fe necesariamente, sino de valores, hábitos, cultura y comportamientos que la misma sociedad selecciona como buenos o malos y que constituyen un acuerdo tácito para regular su convivencia. No es coercitiva, pero puede producir sanciones sociales, explica Marciano Vidal, autor de Ética civil y sociedad democrática. Plantea que en la ética civil concurren diversas opciones de valores morales que existen en la sociedad y se establecen, no los máximos de cada uno, pues así no habría convergencia ni acuerdo alguno, sino que se decide un mínimo moral que todos acepten. Ética religiosa Cada religión basa sus creencias en las decisiones de sus jerarcas y en un texto Los primeros pasos en el camino de la ética se dan de la mano de los padres, sembradores de valores. Ética familiar No hay duda de que los pilares de la ética nacen en la familia. Esos primeros pasos en ética se dan de la mano de los padres. Ellos son quienes transmiten los valores que son importantes en el seno familiar, que aunque son universales, cada cual establece prioridades sobre los principios que deben regir la educación de los hijos. “Los valores, hábitos, actitudes, se transmiten a través de muchas instancias: el ejemplo, la enseñanza directa, los libros y cuentos, las situaciones de la vida cotidiana que implican dilemas”, explica la psicóloga de familia María Elena López. A su juicio, desde el primer año de edad, los padres les empiezan a enseñar límites a los niños, las rutinas, lo que es permitido y lo que no, la diferenciación entre lo adecuado o correcto y lo inadecuado o incorrecto. Para que los valores permanezcan toda la vida conviene ser consecuente, coherente y congruente, dice López. Se entiende como ética civil aquella que se genera en la sociedad, no necesariamente a partir de creencias de fe, sino de la cultura misma que hace a las personas diferenciar lo bueno de lo malo. 18 | Julio de 2014 Portada
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