Siempre que se hable de la ética surgirán diferentes puntos de vista, no solo por la complejidad del tema, sino por lo relativo que puede llegar a ser, dependiendo de la sociedad en la que se viva y de los principios y valores que se tengan. Desde los clásicos griegos viene la discusión. Para Platón, la ética dependía del conocimiento que se tuviese o no de la idea de Dios, pues según el filósofo, quien conociera esa idea actuaría bien y quien la desconociera actuaría mal. Por su parte, Aristóteles afirmaba que “el fin supremo de toda la actividad del hombre es la felicidad” y esta dependerá de lo bien o mal que se actúe, y Sócrates relacionaba de forma directa ética con virtud, definiendo esta última como “justicia, valentía o el autocontrol”. En nuestro tiempo, el escritor y filósofo español Fernando Savater, en su obra Ética para Amador, la define como “el arte de vivir, el saber vivir, por lo tanto el arte de discernir lo que nos conviene y lo que no nos conviene”. En una frase, hay que vivir seleccionando lo conveniente. LO BUENO Y LO MALO La ética tiene como esencia analizar y determinar si los actos humanos son buenos o malos, pero esto no depende de lo que cada persona piensa, ya que la humanidad ha construido normas morales, principios y valores con los cuales determina lo que es bueno y lo que no. En la elaboración de esto influyen la cultura, las costumbres y los hábitos de cada sociedad. Por ejemplo, en las naciones con influencia musulmana, es legal y ético cortarle las manos a quien roba; en cambio, en el mundo occidental, un acto de esta naturaleza se consideraría como violatorio de los derechos humanos. Incluso, en los casos de ejecución de un criminal hay diferencia entre los países que aplican la pena de muerte, pues algunos consideran que hay métodos más crueles que otros para morir. Lo anterior se explica porque en este tipo de decisiones no solo hay unas consideraciones legales, sino también éticas. Savater arroja algunas luces en torno a este asunto: “A diferencia de otros seres vivos o inanimados, los hombres podemos inventar y elegir en parte nuestra forma de vida. Podemos optar por lo que nos parece bueno, es decir, conveniente para nosotros frente a lo que nos parece malo e inconveniente…”. DIFERENTES CLASES DE ÉTICA Si bien es cierto que hay unos principios, valores y normas que hacen parte de una ética universal que no depende de nacionalidades, culturas o credos –el rechazo a matar, a robar, a la corrupción, a la violencia sexual– también hay otros que dependen de la actividad que los seres humanos desarrollan y que constituyen una ética específica, entre las cuales podemos mencionar: Ética empresarial La ética empresarial está constituida por las normas, principios y valores que hacen parte de la cultura de una compañía, las cuales la rigen. Desde el punto de vista ético, con relación a sus empleados los empresarios deben, por ejemplo, pagarles como mínimo lo que la Ley señala; con respecto a sus clientes, no es correcto vender productos con fecha de vencimiento expirada o en malas condiciones. Tampoco incurrir en especulación ni forzar aumentos de precios en los artículos. En su obra La dimensión ética de la empresa, Savater afirma: “Naturalmente la ética que podríamos pedir para el empresario no es la de máximos, que busca la felicidad de todos los clientes a través de los productos que fabrica, más bien es la de mínimos la que permite identificar a la empresa su utilidad social, su dimensión de justicia y su prudente asunción de riesgos... Al establecer una ética de mínimos, el empresario está manejando dos magnitudes muy diferentes. Por una parte, el capital económico y de inversión, sus instrumentos y sus recursos, y por otra parte, los recursos humanos”. Julio de 2014 | 17
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