Copidrogas julio 2014

estos espacios al niño, pues propician no solo su desarrollo motor, sino también su socialización con otros menores, lo cual es altamente beneficioso para su salud. “Cuando se requiere una intervención quirúrgica, hay que prestar especial atención a la alimentación”, acota el especialista, pues hay cirugías que se deben realizar en etapa temprana de la vida (antes del primer año) y precisan que el niño tenga una adecuada nutrición. En el artículo “El diagnóstico prenatal de cardiopatías congénitas mejora el pronóstico neonatal”2 , se afirma que en casos más complejos y que requieren cirugía, el diagnóstico prenatal es fundamental pues ellos lograron evidenciar que “en ciertas cardiopatías congénitas, principalmente aquellas ductus dependientes, tales como: transposición de grandes arterias, hipoplasia del corazón izquierdo y coartación de aorta, si se ha reportado una mayor probabilidad de sobrevida en el grupo de recién nacidos en los cuales se realizó el diagnóstico en el período prenatal”. En definitiva, el hecho de que un niño o niña padezca cardiopatía congénita no es sinónimo de restricción, mas sí de cuidados y de estar atentos al desarrollo nutricional, físico y motor del menor. Un pequeño diagnosticado con una enfermedad cardíaca congénita puede tener vida de calidad y son los padres de familia los primeros llamados a cuidar esos corazones del futuro. Que un niño padezca alguna anomalía congénita del corazón no es sinónimo de restricción absoluta de su actividad o alimentación cotidianas. Julio de 2014 | 15

RkJQdWJsaXNoZXIy MTE2ODQ5Nw==