revista-diciembre-2025

Febrero 2026 | 59 Foto: CORTESÍA GOBERNACIÓN DE CUNDINAMARCA como el impacto del perchamiento masivo de palomas (costumbre de posarse en los lugares altos), que deterioró cornisas, molduras y relieves escultóricos, explicó el IDPC acerca de su restauración. “Cada una de estas lesiones comprometía la autenticidad del inmueble y aceleraba un proceso de pérdida irreversible. Si no se intervenía, la erosión avanzaría y el conjunto formal que da sentido a esta obra se fragmentaría. Este deterioro no solo afectaba la materia original, sino también la lectura arquitectónica del edificio y el valor simbólico del centro histórico, generando un efecto dominó en la percepción del espacio urbano”, agrega el instituto. La recuperación de este inmueble siguió criterios de mínima intervención, respeto por la materialidad y reversibilidad. Cada acción —lavados controlados, eliminación de biofilm (capa de microorganismos), consolidación y reintegración cromática— fue documentada para asegurar trazabilidad y orientar mantenimientos futuros. “Se trata de una operación técnica, pero también de un acto cultural: trabajar sobre la materia no solo para detener el deterioro, sino para proyectar su vigencia en el presente”, aseguraron los encargados de rescatar esta joya arquitectónica. Más que un procedimiento técnico, esta intervención se concibió como una pedagogía urbana visible. Durante cuatro semanas, los transeúntes pudieron observar el proceso en tiempo real, transformando la avenida Jiménez en un aula abierta donde se demostró que el patrimonio cultural no solo se conserva, sino que se cuida activamente para garantizar su sostenibilidad. La recuperación de la fachada contribuyó a dignificar el espacio público, revertir la imagen de deterioro del centro histórico y fortalecer la percepción ciudadana del patrimonio como un valor compartido. Al respecto, Natalia Forero Marín, secretaria General y de Cercanía al Ciudadano de la Gobernación de Cundinamarca, afirmó: “Desde hace varios años hemos trabajado para garantizar su conservación y permanencia. Estas labores preservan un monumento nacional de gran valor y aseguran que continúe siendo un símbolo de identidad para los cundinamarqueses y para todo el país”. Hoy, el Palacio de San Francisco resurge como testimonio de la resiliencia patrimonial de la ciudad y como recordatorio de la importancia de preservar la memoria que habita en sus muros. Durante el BOGOTAZO, la fachada permaneció INTACTA a pesar del incendio que consumió el INTERIOR. Coopidrogas

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