revista-diciembre-2025

Febrero 2026 | 57 Reconocido como Bien de Interés Cultural Nacional, este edificio culminó recientemente el proceso de recuperación de su fachada, liderado por el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural y la Gobernación de Cundinamarca. Vale la pena adentrarse en su historia y descubrir el valor que guarda para la ciudad. Coopidrogas En el corazón del centro histórico de Bogotá se alza un monumento nacional majestuoso, guardián silencioso de siglos de historia. Su arquitectura neoclásica evoca los antiguos palacios europeos y encierra una riqueza cultural que enamora a quien se detiene a contemplarlo. Sus pasillos invitan a perderse entre esculturas, pinturas y ecos del pasado. Es el Palacio de San Francisco, que ha resistido terremotos, incendios y el paso del tiempo para devolverle a la memoria su esplendor. La edificación fue diseñada en 1917 por Gastón Lelarge, arquitecto francés radicado en Colombia, y construida entre los años 1918 y 1933 por los también arquitectos Alberto Manrique Martín y Arturo Jaramillo Concha. De acuerdo con el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) de Bogotá, “se relata que el cruce conocido como la carrera 7ª con avenida Jiménez ha sido el real testigo del desarrollo de este palacio. Era en este cruce de los caminos indígenas que remataban en la ‘plaza de las Yervas’, hoy parque Santander, donde los muiscas realizaban sus intercambios y donde seguramente se llevaba a cabo su actividad económica y social”. Este inmueble histórico ha resistido los embates de la naturaleza, la violencia y el paso del tiempo. Desde el siglo XVI, la Orden de San Francisco se estableció en el cruce del río del mismo nombre y la antigua Calle Real. Ahí mismo se levanta hoy este inmueble icónico, que reemplazó al convento anexo a la iglesia, deteriorado tras el terremoto de 1917. Se cuenta que el 9 de abril de 1948, durante el Bogotazo —la jortruido, siguió siendo un punto de encuentro para los habitantes de Cundinamarca que llegaban a Bogotá y para los propios capitalinos. UN RECORRIDO POR ESTE SÍMBOLO ARQUITECTÓNICO Por los pasillos de este espacio patrimonial, que es cuadrado y con un estilo neoclásico, se pueden admirar la escultura de Luis Carlos Galán y los cuadros de José Vicente Concha, Jorge Tadeo Lozano y Antonio Nariño, entre otros. Cuenta con dos patios en medio de la escalera, que es la que conduce al segundo piso donde quedaba el antiguo despacho del gobernador. La fachada se compone de tres secciones: dos laterales y una central. Esta última alberga el acceso principal y presenta ventanas en nada de protestas, desórdenes y represión que siguió al asesinato de Jorge Eliécer Gaitán—, la fachada permaneció intacta a pesar del incendio que consumió su interior. El IDRD también relata que un cuadro de Antonio Nariño se salvó del fuego porque en esos días estaba en restauración en el Museo Nacional. Aunque los planos se perdieron y el inmueble tuvo que ser reconsFoto: CORTESÍA GOBERNACIÓN DE CUNDINAMARCA Foto: CORTESÍA GOBERNACIÓN DE CUNDINAMARCA Las tres obras dedicadas a la Campaña Libertadora fueron pintadas por el artista Ricardo Acevedo, a principios del siglo XX.

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