revista-diciembre-2025

50 | Febrero 2026 COLUMNISTA Coopidrogas Flavia Dos Santos Psicóloga y sexóloga La soledad masculina Un tema que se está “viralizando” en conversaciones, consultas y debates es la nueva epidemia de la soledad masculina, tanto que los pódcast como Los hombres sí lloran se tornaron como referencia a la hora de debatir masculinidades. Lo que durante años escuchamos fue que ellos no podían llorar, ya que fueron adoctrinados para dominar sus emociones, pero hoy sabemos que el gran problema es que ellos sí lloran en silencio, a escondidas, pero el asunto es que no hablan, y eso no es una señal de fuerza ni de control, sino de incapacidad para amar. En un mundo en el que las mujeres ya no están dispuestas a relaciones con poca intimidad, profundidad o presencia emocional, la soledad masculina se está convirtiendo en la nueva realidad, y el gran desafío es cómo hacerles ver y entender eso. Para evitar cualquier confusión, aclaro que no es que las mujeres estén más exigentes o que el feminismo esté destruyendo las relaciones, al contrario, la enorme distancia entre hombres y mujeres se está dando por la imposibilidad de ellos al momento de entablar una relación equitativa emocionalmente, de permitirse crecer y crear un vínculo real. Lo que buscan ellas hoy, ya cansadas de lo que vivían en el pasado con relaciones sin empatía, sin vínculo y jerarquías, es la intimidad real, la presencia emocional y no más ese miedo ridículo masculino, ni poder mostrarse vulnerable y humano, ni sostener una relación profunda y equitativa. Las relaciones suelen ser muy pesadas para las mujeres, dado que somos las que buscamos traducir y enseñar a entender esas emociones represadas; también somos las que hablamos y ellos dicen no entender o que se aburren; somos las que perdonamos y batallamos solas por ambos. Por eso, muchas mujeres están eligiendo estar solas a tener que frenarse por alguien que no las acompaña o que no sabe y no quiere saber cómo amar de verdad. Muchas desistieron de disminuirse y de callarse solo para acomodar en sus vidas a un hombre precario emocionalmente. Ahora bien, la soledad masculina no necesita ser el destino de los hombres, más bien es un momento interesante que estamos viendo para la revisión interna de sí mismo, la autocrítica y el autocuestionarse esos modelos machistas de vida, que solo hicieron que esa distancia relacional aumentara a lo largo del tiempo. Ser hombre, hoy en día, exige el coraje para quebrar esos patrones de masculinidad tóxica, para abandonar la idea absurda de control de sí mismo y del otro, y para ver a la mujer en igualdad de condiciones, sea en los deseos, los límites personales o las necesidades individuales. Por último, un hombre capaz de detectar el machismo en sí, que sepa reconocer las voces del patriarcado y que identifique la misoginia estará dando un gran paso hacia su mundo interno, que suele estar tan sofocado y maltratado. ¡Hombre que no habla no sabe amar! “... muchas mujeres están eligiendo estar solas a tener que frenarse por alguien que no las acompaña o que no sabe y no quiere saber cómo amar de verdad”.

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