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22 | Febrero 2026 GESTIÓN Fotos e ilustraciones: ©2026 SHUTTERSTOCKPHOTOS Motivar para crecer: el motor oculto de la productividad empresarial Cultivar la fuerza interior en el entorno laboral es una herramienta efectiva para mejorar la productividad y la eficiencia de los equipos. Conozca, de la mano de expertos, los tipos de motivación, las principales teorías que la sustentan y las acciones que pueden emprender los líderes para contar con colaboradores felices, comprometidos y autorrealizados. La motivación en el trabajo no es un concepto simple ni una fórmula que pueda aplicarse por igual en todas las organizaciones. Es, más bien, una energía silenciosa, una fuerza interna que impulsa o detiene los procesos en una empresa. Ya no se trata solo de cumplir metas o recibir un salario: hoy las compañías entienden que un trabajador motivado no solo rinde más, sino que también se siente parte del propósito institucional. La palabra motivación viene del latín movere, que significa “movimiento”, y justamente eso es lo que estimula a las personas a dar lo mejor de sí. Sin embargo, mantener ese impulso no es tarea sencilla. Según un estudio de Gallup (2024), el compromiso global de los empleados cayó hasta el 21% respecto al año anterior. En Colombia, investigaciones de firmas como Merco Talento y Great Place to Work confirman que las empresas más atractivas para trabajar son aquellas que cultivan entornos de reconocimiento, propósito y desarrollo personal. De acuerdo con Jorge Gamboa, CEO y cofundador de Cuestiónica, consultora especializada en desarrollo de talento, “el tema de la motivación es complejo, no es fácil de abordar. No se trata solo de decir ‘vamos pa’ lante’, es un motor que lleva a la acción y que cada persona expresa de manera distinta”. Para el especialista, la mejor forma de identificar si un equipo está motivado es observar el movimiento de las personas: cómo actúan, cómo se comunican y cómo cambia su desempeño diario. El liderazgo, explica, requiere una escucha activa que permita detectar señales tempranas de desmotivación. “De pronto hay gente que empieza a decaer. Los estados de ánimo y su impacto en el entorno son los primeros indicadores: si hay fatiga, urgencia constante o un ambiente pesado, algo está fallando”, señala.

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