Febrero 2026 | 13 Coopidrogas recomiendan nuestras abuelas; entonces, ¿por qué no volver a conectar con la naturaleza? Obviamente, los exámenes médicos son supervaliosos, pero en cuanto al tratamiento podríamos abrir más la mente e ir más allá de los analgésicos y de los anticonceptivos orales y pensar en la suplementación”, dice Lesmes. Allí están las infusiones. Como el agua de ruda (la mejor amiga del útero), la cúrcuma, la leche dorada, los aceites esenciales, la caléndula y otros productos, incluidos aquellos que ayudan a activar el sistema endocannabinoide (sistema neuromodulador que regula parcialmente los de terapéuticas que funcionan según cada caso en particular y experiencia de vida. Esta es información fundamental para el médico, en un modelo centrado en el ser, para que juntos encuentren la raíz del problema y las soluciones. En ese sentido, hoy se tienen más alternativas para el manejo del SPM. El estudio “Impacto de la ingesta de magnesio en mujeres jóvenes con síndrome premenstrual”, realizado con 80 mujeres por un grupo de científicos de Savvy en colaboración con Nutreo, concluyó que este suplemento ayuda en la reducción del 53,5% en la intensidad del dolor, medida con la Escala Visual Análoga (EVA). “El magnesio, en su forma citrato, es una herramienta poderosa para apoyar el sistema nervioso, regular el estado de ánimo y disminuir la percepción del dolor. Pero no se trata solo del mineral, sino de cómo lo formulamos para que realmente sea un aliado real para las mujeres que enfrentan los síntomas del SPM”, indica el médico funcional Carlos Jaramillo. procesos cognitivos y emocionales), por ejemplo, la marihuana medicinal y su componente cannabidiol (CBD), que no es psicoactivo. Como se busca que el útero se expanda, que su músculo esté tonificado, el calor es clave, y junto con otros “remedios” de las abuelas, brindan beneficios: no caminar descalza cuando se tiene la menstruación, no lavarse el cabello esos días, no dejar al descubierto el abdomen, porque entre más frío esté el cuerpo, más dolor habrá. Hay que recordar que cada mujer es diferente, y, por eso, no hablamos de una lista de opciones, sino A romper PARADIGMAS Diversas empresas y especialistas en salud femenina han liderado programas y campañas para disminuir las barreras que le impiden a una mujer hablar del tema, consultar a tiempo lo que le pasa y buscar soluciones. “El día que conozcamos más y dejemos de decirle regla o período, y volvamos a retomar el nombre menstruación, se habrá dado un gran camino de soberanía personal, de reconocernos y saber que tenemos más opciones para el manejo del síndrome premenstrual”, apunta la doctora María Camila Lesmes García, abanderada de la salud femenina. En ese contexto, Essity, por ejemplo, ha identificado cuatro áreas de impacto: garantizar la disponibilidad de productos y servicios de salud menstrual seguros y asequibles; asegurar el acceso a agua limpia y a instalaciones sanitarias privadas; brindar educación inclusiva y precisa sobre el manejo de la salud menstrual; y normalizar la menstruación, eliminando estigmas. Además, Lesmes sugiere hacer un diario para registrar lo que pasa desde que inicia la menstruación, y así saber cuánto dura el ciclo; entender esa información permite tomar decisiones. En las FASES premenstrual y menstrual, la HORMONA principal es la PROGESTERONA. Foto: CORTESÍA
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