revista-diciembre-2025

12 | Febrero 2026 MEDICINA & SALUD la lactancia y el endometrio, la parte interna del útero, para la menstruación. Después de la ovulación, en las fases premenstrual y menstrual, la hormona principal es la progesterona, que también va a otros órganos como el corazón, para protegerlo mientras está en la fase fértil. ¿Qué es lo que pasa? Que los estrógenos son esa hormona “muy extrovertida”, que nos hace vernos felices, sonrientes, con ganas de salir a hablar con la gente; y la progesterona nos invita a ir más hacia adentro, a “guardarnos”, descansar y, como es la hormona de la sabiduría, lleva a preguntarnos si estamos felices o no con lo que hacemos con nuestra vida, y, por eso, hay muchos cambios en el estado de ánimo, manifiesta Lesmes. Ella es una convencida de que todos los síntomas del cuerpo se derivan en gran parte de las emociones. Así las cosas, si en la fase premenstrual, la mujer no sabe qué está haciendo con su vida, cree que va por un camino errado, su pareja no le aporta en su crecimiento personal, no le gusta su trabajo y debe tomar decisiones, eso cuesta, y físicamente se manifestará con dolores de cabeza, insomnio, calores o inflamación. Todo en respuesta a lo que está sintiendo. ción en trabajadoras japonesas: un estudio transversal (2025)”, llevado a cabo por especialistas de la Universidad de Tokio, que incluyó a 2.000 mujeres, de acuerdo con el cual la gravedad de los síntomas premenstruales y menstruales aumentó con dos o más momentos negativos durante su niñez, entre ellos la pobreza, el acoso escolar y los desastres naturales. MANEJO ADECUADO Aunque haya una presión en la pelvis, porque el útero crece casi dos o tres veces su tamaño, no tendría por qué presentarse un dolor incapacitante, insiste Lesmes, para quien las mujeres deben evitar “normalizar” lo que no lo es o patologizar aquello que tampoco lo es, y entender que si hay una dolencia que no deja ni salir de la cama o que obliga a tomar medicamentos, es un llamado del cuerpo y se debe atender. Consultar también es necesario cuando se acompaña de otros síntomas: sangrado con muchos coágulos, problemas digestivos o urinarios, diarrea, deshidratación o fiebre. Solo así será posible beneficiarse de las respuestas de la medicina convencional y de la alternativa. “Me han funcionado muy bien las bebidas ancestrales, las que Son momentos complejos, diferentes para cada mujer y como tal deben analizarse, junto con otros factores. Por ejemplo, no es lo mismo el ciclo menstrual a los 13 años que a los 45; si se han tenido hijos o no; si hay desequilibrios hormonales (insulina, hormona tiroidea, entre otras); si se tiene mucho estrés (como pasó durante la pandemia, cuando muchas mujeres dejaron de menstruar); si hay insomnio. Todo influye. Incluso, lo vivido antes impacta, como lo determinó la investigación “Asociación entre experiencias adversas en la infancia (EAI) y síntomas relacionados con la menstruaSe recomienda hacer un diario para registrar lo que pasa desde que inicia la menstruación.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTE2ODQ5Nw==