66 | Febrero 2025 PERSONAJE personal, creando una combinación única entre la ciencia médica y la devoción religiosa. Según lo que el padre jesuita Arturo Sosa expresó a la BBC, “José Gregorio Hernández integra una excelente formación científica en su experiencia espiritual que lo lleva a ponerse al servicio de quien lo necesite, con especial predilección por quienes no se lo pueden retribuir”. Al regresar a Caracas en 1895, Hernández empezó a ejercer como médico con un renovado conocimiento y una visión más clara sobre la medicina. Su carrera tomó un rumbo definitivo, dado que se consagró con pasión a la enseñanza de la medicina en la UCV. Allí, fue nombrado profesor titular de Fisiología, una posición que le permitió contribuir al desarrollo de nuevas generaciones de médicos. No obstante, en ese momento su vocación no se limitaba al aula. Él era un hombre profundamente comprometido con los más necesitados. En el Hospital Vargas, uno de los más grandes de Caracas, trabajó con los más pobres y marginados; efectuó consultas médicas gratuitas sin discriminación alguna; y destinó largas horas a ayudar a los que más lo necesitaban. En esa época, la medicina en Venezuela era aún incipiente, y enfermedades como la tuberculosis, la malaria y el cólera azotaban al país. hospitales hablando con enfermos, quienes luego se recuperan milagrosamente. Si bien la medicina fue la vocación de su vida, la espiritualidad fue su pilar fundamental. A medida que avanzaba en su carrera, la fe en Dios del galeno se profundizaba. No solo veía la medicina como una profesión, sino también como un servicio divino. Durante este tiempo se dedicó al estudio de las Escrituras, buscando una conexión más profunda con su fe. El médico tenía un hábito que lo caracterizó: pasaba largas horas en oración y reflexión. El hecho de que trabajara en hospitales y ayudara a los más necesitados también era, para él, una forma de acercarse a Dios. Por ello, el doctor intentó convertirse en sacerdote. En 1908 fue aceptado en el monasterio de Cartuja de Farneta, en la región italiana de Toscana, pero tras algunos meses desarrolló problemas respiratorios que lo obligaron a regresar a Caracas. Un segundo intento en un seminario en Roma, en 1913, terminó de manera similar. A pesar de esto, durante muchos años, los sacerdotes y miembros de la Iglesia afirmaron que las acciones de José Gregorio estaban vinculadas con la brujería y la santería; sin embargo, el 30 de abril del 2021 fue beatificado en Caracas por Aldo Giordano, en representación del papa Francisco. Esto debido al reconocimiento de un milagro hecho en el 2017 cuando Yaxury Solórzano, una niña de 10 años, fue víctima de un violento atraco en el que recibió un disparo en la cabeza. La gravedad de su herida hacía casi imposible que Hernández, con su vasta formación científica, dio los primeros pasos en el estudio y tratamiento de estas afecciones. Además, fue pionero en llevar el microscopio a Venezuela y en impulsar el estudio de la bacteriología y otras ciencias que, hasta ese momento, apenas comenzaban a explorarse en el país. VOCACIÓN ESPIRITUAL Muchos aseguran que, aún hoy, el galeno ayuda a las personas enfermas y les realiza cirugías espirituales, otros que lo han visto en los DURANTE su estancia en PARÍS, José Gregorio conoció a Louis PASTEUR, quien lo influyó notablemente. La Universidad Central de Venezuela (UCV), donde José Gregorio Hernández estudió y ejerció como docente, era considerada un semillero de formación de los futuros médicos. Foto: SPATULETAIL Foto: DAVISUALS
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