58 | Febrero 2025 INNOVACIÓN & TECNOLOGÍA responsable de la tecnología y educarse sobre su alcance y limitaciones. Es esencial comprender que la IA no busca reemplazar las emociones ni las relaciones humanas, sino ser un apoyo que ayude a comprender mejor a las personas y a construir un futuro más conectado y humano. LO QUE VIENE El futuro de la IA y las emociones es un campo en continuo desarrollo, investigadores apuntan ahora a cómo se podrían emplear sistemas existentes de bajo costo, como enrutadores wifi para detectar las emociones de una gran cantidad de personas reunidas, por ejemplo, en una oficina o en un entorno de trabajo. También se planea trabajar con profesionales de la salud y científicos sociales sobre la aceptación pública y las preocupaciones éticas en torno al uso de esta tecnología, pornos optemos por relacionarnos con máquinas empáticas antes que con otros seres humanos?, ¿podría esto asociarse con patologías como la ansiedad y la depresión?, ¿estamos dispuestos a que un algoritmo acceda a nuestras conversaciones privadas, tenga acceso a lo que sentimos en todo momento? y, por último, y no menos trascendental, ¿estamos realmente preparados para ello? que justamente en las implicaciones éticas de la tecnología cabría hacer una pausa para la reflexión y plantearnos las que parecen unas preguntas más que necesarias: ¿queremos en realidad máquinas capaces de descubrir nuestras emociones y en última instancia interactuar emocionalmente con los seres humanos?, ¿para qué exactamente?, ¿sería posible en el futuro que alguINVESTIGACIONES De cualquier manera, investigadores se hallan en la búsqueda de nuevas formas de conseguir que máquinas o robots logren interpretar nuestros estados de ánimo. Esto es precisamente en lo que se encuentra trabajando un equipo de científicos de la Universidad Queen Mary de Londres, quienes con la medición de variables como el ritmo respiratorio o la frecuencia cardíaca mediante ondas de radio o wifi pretenden desarrollar una inteligencia artificial capaz de revelar las emociones humanas. Los resultados del estudio se publicaron en la revista PLOS ONE bajo el título: “Marco de aprendizaje profundo para la detección de emociones independiente del sujeto mediante señales inalámbricas”. ¿En qué consistió? Realizaron un experimento en que se pidió a los participantes que vieran un video para evocar uno de los cuatro tipos básicos de emociones: ira, tristeza, alegría o placer. Mientras las personas lo observaban, los investigadores se valieron de la emisión de señales de radio inofensivas, como las transmitidas desde cualquier sistema inalám- brico —incluidos radar o wifi— hacia los participantes para medir posteriormente las señales que rebotaban en estos. La novedad en la investigación radicó en que en esta ocasión, en lugar de valerse únicamente de un algoritmo capaz de identificar y clasificar los estados emocionales en un conjunto de datos, los científicos se fundamentaron en una red neuronal, la cual, gracias al aprendizaje profundo, pudo aprender por sí misma a interpretar las emociones de los participantes en tiempo real basada en sus constantes cardiorrespiratorias, demostrando que podía detectar emociones con mayor precisión que los métodos tradicionales de aprendizaje automático. La IA no pretende REEMPLAZAR las emociones, sino ser un APOYO para comprender mejor a las PERSONAS.
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