32 | Febrero 2025 ABECÉ DE LA FARMACIA de quienes sobrevivieron a la guerra. Sin embargo, el mismo Ohler, así como algunos críticos e historiadores, advierten que no es posible concluir categóricamente que estos fueron el factor determinante en la conducta de Hitler o de sus tropas. Lo que sí hay que reconocer son los síntomas y consecuencias del consumo indiscriminado y sin prescripción médica. Es relevante anotar que las anfetaminas hacen que se libere más dopamina en el cerebro, un neurotransmisor que ayuda a la comunicación entre neuronas, y, por ello, es probable que sea este efecto el que provoque la mejora del estado anímico y eleve la energía, principio que se explotó, como se mencionó, durante la Segunda Guerra Mundial en el frente nazi. SEÑALES La especialista Marieth Lozano Sánchez, representante del campo de la psicología de la salud, capítulo Santander, del Colegio Colombiano de Psicólogos (Colpsic), explica que, en términos generales, existen ciertos signos de alerta y comportamientos que tanto la familia como los amigos o compañeros de trabajo y, por supuesto, los profesionales médicos pueden identificar en quienes abusan de estas sustancias: uso creciente y frecuente, dificultad para dejar de consumir, negación u ocultamiento, cambios en el estado de ánimo (ansiedad, irritabilidad), problemas de sueño y alimentación, deterioro en la salud física y mental, baja de peso y problemas laborales, sociales o financieros. Del mismo modo, las señales son claras con respecto a cuándo pedir ayuda profesional: es necesario consultar al percibir un consumo regular y creciente; o si después de aceptar el problema se hacen intentos fallidos por dejar de usarlas; o ya se presentan problemas de salud física o mental; y si las relaciones personaciones por sustancias psicoactivas, pero con algunas consideraciones en particular. Es clave la evaluación médica y psicológica. “Preferiblemente, se debe contar con el apoyo de profesionales que tengan experticia en el manejo de las adicciones para les o laborales se están volviendo difíciles y más si existen sentimientos de desesperanza o descontrol. Resulta fundamental consultar a tiempo, teniendo en cuenta que hay salidas, dado que el manejo de la adicción por anfetaminas es similar al de la mayoría de las adicAbusos sin LÍMITES “El consumo de sustancias psicoactivas daña gravemente la salud, aumenta el riesgo de padecer enfermedades crónicas y trastornos mentales, y provoca cada año millones de muertes evitables. Es una tragedia para las familias y las sociedades, y eleva la probabilidad de que se produzcan accidentes, traumatismos y actos de violencia”, señala el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es tan preocupante dicha realidad, que, según el último informe de la OMS, cada año en el mundo se producen 0,6 millones de defunciones debido al consumo de sustancias psicoactivas. Ni hablar de las sobredosis de estas que, en el caso de las anfetaminas, pueden provocar ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares, poniendo en riesgo la vida, y causar otra serie de problemas, desde agitación extrema hasta hipertemia (temperatura corporal elevada), delirios, distorsión de la realidad, ansiedad intensa, náuseas, vómito, diarrea y convulsiones. Adicionalmente, los consumidores de metanfetaminas presentan una tasa elevada de bruxismo (rechinar de dientes) y caries graves que afectan varias de sus piezas dentales. Las causas pueden ser la disminución de la salivación, la existencia de sustancias corrosivas en el humo y una mala higiene bucal; esto provoca la llamada “boca de metanfetamina”. Algo esencial es que quienes consumen anfetaminas de manera habitual adquieren rápidamente tolerancia como parte de su dependencia, y necesitan hacerlo cada vez más para obtener el mismo efecto, corriendo el riesgo de sobredosis.
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