Coopidrogas febrero 2025 1

Febrero 2025 | 31 Coopidrogas sustancias, sumada a la disponibilidad para conseguirlas, llegando a abusar y desviando su objetivo médico a un empleo ilegal y altamente nocivo para la salud. Un uso desmedido de estas y otras sustancias, de acuerdo con el Informe mundial sobre las drogas 2021, de la UNODC, se incrementó notablemente durante la pandemia por el COVID-19 a causa, en parte, de la soledad y la depresión, aspectos frecuentes entre la juventud, que subestima sus riesgos. En el documento se sostiene que alrededor de 275 millones de personas en el mundo utilizaron drogas durante el primer año de la crisis sanitaria, incluidas entre ellas las anfetaminas, mientras que más de 36 millones sufrieron trastornos por su consumo. Resulta oportuno mencionar que entre las anfetaminas hay múlti- ples variantes, como la metanfetamina (speed o cristal) y la metilen- dioximetanfetamina MDMA, éxta- sis o Adán. EN SU JUSTA MEDIDA En una reconstrucción del origen y desarrollo de las anfetaminas, hay un capítulo que resulta desconcertante, pues plantea que la característica inherente a este medicamento de generar energía pudo resultar atractiva para la Alemania nazi de la Segunda Guerra Mundial, que vio allí una fuente para transformar su ejército, formando militares incansables, ágiles y mecanizados. Así lo narra el autor alemán Norman Ohler, en su libro En la vorágine total, en el que habla del papel estratégico de las drogas en la ofensiva nazi, una táctica deshumanizante y letal. La obra también expone que el daño y la dependencia que pudo originar el consumo de fármacos como las metanfetaminas marcó la vida Para tratar EL TDAH Conforme con el Manual MSD, las anfetaminas son fármacos estimulantes utilizados en el tratamiento de afecciones perfectamente identificadas como el trastorno de déficit de atención/ hiperactividad (TDAH) y en el control de la obesidad y la narcolepsia (trastorno del sueño), siempre bajo un estricto y riguroso control médico. Estas actúan favorablemente al acrecentar los niveles de ciertos mensajeros químicos en el cerebro (neurotransmisores) que intervienen en el enfoque y la concentración, y pueden ser de acción rápida (duran algunas horas) o prolongada (todo el día). Pero, al igual que cualquier medicamento, los estimulantes pueden tener efectos secundarios, como menos apetito, dificultad para dormir, aumento de la frecuencia cardíaca o elevación de la tensión arterial, indica un reporte de la Revista NIH MedlinePlus, de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. Además, los estimulantes pueden impedir la acción de ciertos medicamentos o estar contraindicados para las personas con algunas afecciones médicas. Por eso, tal vez no sean inocuos ni se recomienden para algunas personas, y se debe ser muy estrictos en su formulación y seguimiento. Durante la Segunda Guerra Mundial, el medicamento fue atractivo, especialmente para Alemania. Foto: EVERETT COLLECTION

RkJQdWJsaXNoZXIy MTE2ODQ5Nw==