30 | Febrero 2025 ABECÉ DE LA FARMACIA Fotos e ilustraciones: ©2025 SHUTTERSTOCKPHOTOS Anfetaminas, el estrecho y peligroso camino hacia la dependencia Si bien tienen un uso médico, en condiciones como el trastorno de déficit de atención, requieren rigurosidad y seguimiento estricto. “Nadie es inmune a la adicción, afecta a personas de todas las edades, razas, clase y profesiones”. Esta frase, simple pero contundente, es de Patrick J. Kennedy, abuelo paterno del presidente John F. Kennedy, político y empresario de Boston (Massachusetts). Kennedy (abuelo) tenía 29 años cuando una droga como la anfetamina fue sintetizada (1887), a partir de sustancias más simples, por L. Edelano, químico de origen rumano. Esto sería una de esas dualidades que marcan la historia de la humanidad, en la que, por un lado, el político pasaba por el mejor momento de su vida pública y se convertía en un abanderado de la salud mental, y, por otro, nacía una droga potente que iría a impactar la salud de manera preocupante. Según el Manual Merck, versión para la población general, uno de los recursos más reconocidos de información médica, las anfetaminas aumentan el estado de alerta y energía, mejoran el rendimiento físico, producen euforia desmedida y eliminan el apetito, por lo que algunas personas las consumen buscando bajar de peso. Tal vez, es esa sensación de falso bienestar la que atrae tanto hacia estas Durante la PANDEMIA por el COVID-19 aumentó el uso de estas SUSTANCIAS.
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