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Febrero 2025 | 11 Coopidrogas ATENCIÓN A LAS CAUSAS “La pérdida de la audición ha sido calificada a menudo como ‘discapacidad invisible’ porque en ocasiones no se acompaña de síntomas claros y porque durante mucho tiempo las comunidades la han estigmatizado y los responsables políticos la han ignorado”, señala el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS. La realidad es que cada individuo tiene una trayectoria auditiva única determinada por características genéticas e influida por factores biológicos, conductuales y ambientales a lo largo de la vida, y es en estos últimos en los que más se debe trabajar, sostiene la OMS en su Informe mundial sobre la audición. La tarea es lograr que las influencias positivas o protectoras tengan mayor peso que las negativas o causales. Dentro de las causas de la pérdida de audición y sordera destacan: • Periodo prenatal: factores genéticos que provocan pérdida hereditaria y no hereditaria; infecciones intrauterinas, como la rubéola; infección por citomegalovirus, toxoplasmosis (transmitida por los gatos) y otros virus. • Periodo perinatal: asfixia perinatal (falta de oxígeno al momento del parto), hiperbilirrubinemia (ictericia grave en el periodo neonatal), bajo peso al nacer y otras morbilidades perinatales. • Infancia y adolescencia: otitis crónicas (otitis media supurativa crónica), presencia de líquido en el oído (otitis media no supurativa crónica) y meningitis, entre otras infecciones. De acuerdo con la OMS, en su cartilla Pérdida de la audición en la niñez, “además de los excesivos niveles de ruido a los que pueden estar expuestos y de algunos problemas congénitos, enfermedades como la otitis son bastante comunes en la infancia y pueden originar pérdida de la audición, por lo que deben diagnosticarse a tiempo y atenderse adecuadamente”. • Edad adulta y avanzada: enfermedades crónicas, degeneración neurosensorial relacionada con la edad, exposición a altos niveles de ruido ambiental, recreativo y laboral, tabaquismo, otosclerosis y pérdida de audición neurosensorial súbita. • En el transcurso de la vida: traumatismos en el oído o en la cabeza, carencias nutricionales, infecciones virales y otras afecciones, así como tapones de cera en los oídos o pérdida progresiva de la audición por causas genéticas, pueden ser las causas, a lo que se suma una muy importante en las últimas décadas: la exposición frecuente a ruidos fuertes en diversos ambientes. “Hay que tener siempre presente que todo sonido fuerte al que estemos expuestos con regularidad también afecta la audición con el paso del tiempo”, dice la doctora Jamie Bogle, especialista en otorrinolaringología en la Clínica Mayo. HAY ALTERNATIVAS La regla general es la siguiente: si hay que repetirle la conversación en ambientes ruidosos (restaurantes, bares, aulas de clase, conferencias, centros comerciales, entre otros) es posible que tenga una deficiencia auditiva subclínica real; si alguien que está a un brazo de distancia suyo tiene que alzar la voz para que le escuche, es posible que usted tenga una pérdida auditiva severa. Dependiendo del tipo de pérdida de la audición, que puede ser leve (entre 26 y 40 dB), moderada (4160 dB) o severa (61-80 dB) y profunda (81 dB o mayor), y de si afecta uno o ambos oídos, hay tratamientos diversos e innovadores gracias al advenimiento de las tecnologías. Cada persona tiene una trayectoria auditiva única, determinada por características genéticas. Solo en las AMÉRICAS, 217 millones de PERSONAS viven con pérdida AUDITIVA.

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