64 | Febrero 2024 MUNDO CURIOSO Coopidrogas Tal parece que las chanclas son un invento de la Edad de Piedra. La prueba es el hallazgo arqueológico de sandalias que datan de más de 75.000 años atrás, por parte del Instituto de Estudios Evolutivos de la Universidad de Wits (África). Estas eran hechas con una combinación de juncos trenzados y cuerdas vegetales, lo que facilita concluir que existían habilidades para la fabricación de calzado. Igualmente, tenían pigmentos rojos como decoración. “Todos suponíamos que la gente habitualmente andaba descalza. Sin embargo, en aquella época en la costa sur del Cabo había rocas afiladas. Tiene sentido que usaran zapatos para protegerse”, dijo Bernhard Zipfel, autor principal del estudio, quien además descubrió al menos tres sitios de huellas que pueden haber sido dejadas por humanos con sandalias. SANDALIAS PREHISTÓRICAS GATOS EXPRESIVOS Un estudio reveló que los gatos usan casi 300 combinaciones de los músculos faciales para comunicarse. Lauren Scott y Brittany Florkiewicz, investigadoras de la Universidad de Kansas (Estados Unidos), estudiaron 53 gatos de una cafetería de Los Ángeles (Estados Unidos), CatCafé Lounge. Las científicas grabaron 194 minutos de video y 186 interacciones entre los felinos para registrar sus expresiones. Todos eran adultos esterilizados y había la misma proporción de machos y hembras. Después usaron un sistema de codificación que consistió en registrar cada combinación única de los factores que intervienen en los gestos: apertura de los labios y de la mandíbula, dilatación de las pupilas, parpadeo, comisuras curvadas, lamidos de nariz, bigotes alargados o retraídos y posición de las orejas. Al final reconocieron 276 señales únicas y 26 músculos utilizados, un número alto en comparación con los perros, en los que se han identificado alrededor de 30. Aunque no pudieron descifrar su significado con exactitud, las expertas dicen que el 45% de las expresiones fueron amistosas, el 37% agresivas y el 18% neutras o ambiguas. Fotos: ARCHIVO PARTICULAR Huylson Tormen es un profesional de maquillaje que vive en Brasil y se dio a la tarea de crear la famosa obra de Leonardo da Vinci con papas y lechugas. Comenzó por comprar monalisa, una variedad del tubérculo amarilla dorada, para proceder a dibujar el rostro en la superficie. El paso siguiente fue darle su color de piel amarillento para seguir con los pómulos, la nariz y la mandíbula. El artista usó un pequeño pincel para pintar sus ojos marrones y su sonrisa antes de volver a sombrear e iluminar el rostro. La primera papa se terminó con el cabello oscuro, con dos más hizo el cuerpo, y la última se usó para las manos. La ropa, en cambio, fue elaborada con algunas hojas de lechuga verde y morada. Uno de sus seguidores en la red Instagram comentó: “Eso demuestra que, incluso, una papa, con un poco de contorno, puede verse bonita”. LA GIOCONDA EN UNA PAPA
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