Febrero 2024 | 63 Coopidrogas de 8.000 páginas a la que los especialistas consideran el mayor monumento gramatical y sintáctico jamás compuesto en español. Desde muy temprano en su desarrollo intelectual, el filólogo imaginó un diccionario general en el que se compendiaran las etimologías, autoridades y comparaciones de la lengua castellana. También entendía, por otra parte, que un proyecto de semejante envergadura era inabarcable para una sola persona. Así, en 1872, Cuervo inició el proyecto limitando su ambición y alcance a las palabras de obras admirables que ostentasen particular valor sintáctico. Sus primeros pasos consistieron en tomar los textos clásicos y subrayar en ellos todas las palabras que cumpliesen con el criterio de importancia sintáctica. Haciendo uso de fichas guía, reseñó las construcciones sintácticas de todas las composiciones contenidas en aquellas obras excelsas, como Don Quijote de la Mancha, cuya lectura metódica le tomó alrededor de dos años. Marco Fidel Suárez, otro allegado suyo que vistió la banda presidencial, colaboró como escribiente en la elaboración de las mencionadas fichas. el asunto de que se le considere casi un monje, consagrado por completo a su trabajo de investigación. Cuervo se levantaba a las cinco de la mañana a misa. Regresaba y tomaba su desayuno. En la mañana se ocupaba en recibir y responder correspondencia. Después de esto tomaba el almuerzo y en la tarde se dedicaba por completo y de lleno al trabajo del Diccionario. Y así se repetía su rutina todos los días durante todos esos años”. La publicación del Diccionario se inició en 1886 con la aparición del primer tomo, y continuó en 1893 con la publicación del segundo. El método de exposición de aquellos tomos consistió en descifrar la corrección del uso de cada palabra según el contexto en el que se la emplea, rastrear su etimología, justificando sus usos mediante ejemplos diversos, referenciar sus relaciones con otras palabras asociadas, ajustar las construcciones erradas, determinar las evoluciones semánticas y comparar las maneras del castellano con las de otras lenguas. LENTO Y SOSEGADO FENECIMIENTO El excesivo escrúpulo que caracterizó el estilo de trabajo de Cuervo redundó en un lento avance de su obra magna. Completamente aislado en el rigor de sus investigaciones, su salud se fue deteriorando paulatinamente y empeoró de manera estrepitosa tras la muerte de su hermano Ángel en 1896. Presa de un envejecimiento prematuro, al autor le fue imposible mantener el ritmo de estudio que acostumbraba, pudiendo solamente dedicar unos minutos del día a su trabajo. Durante los últimos años de vida, el erudito prácticamente abandonó su obra y se limitó a encontrar reposo en la lectura recurrente de manuscritos religiosos. Al fallecer en París, el 17 de julio de 1911, traía puesta una casaca que solía vestir en ocasiones especiales. La venta de la cervecería le permitió, finalmente, hacerse con el tiempo y el capital necesarios para cumplir el sueño de trasladarse a Europa y darles un impulso contundente a sus estudios. En 1882, se instaló en París junto a su hermano Ángel, con quien forjó una entrañable amistad de mutua comprensión y respeto, y desde allí emprendió un periplo continental para estudiar las lenguas de los pueblos de Tierra Santa, Egipto y Arabia. Bárbara Santos, artista y expositora de la Biblioteca Nacional de Colombia, explica que “el trabajo de Cuervo en París fue supremamente rutinario, de ahí viene justamente Su casa natal es la sede hoy del Instituto Caro y Cuervo, en Bogotá. Foto: CORTESÍA INSTITUTO CARO Y CUERVO
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