62 | Febrero 2024 PERSONAJE mano de Miguel Antonio Caro, con quien redactó el manuscrito original de la Gramática de la lengua latina para el uso de los que hablan castellano (1867), una prolífica compilación de las investigaciones realizadas por los filólogos más renombrados de la época. Los expertos coinciden en apuntar que este trabajo adelantado por Caro y Cuervo representó una contribución magistral y concluyente para el establecimiento de las bases de la lingüística moderna, siendo considerada por la Real Academia Española como la mejor obra de su género escrita en español. No obstante, la carencia económica siguió torpedeando su labor intelectual, viéndose obligado a trabajar en una fábrica de cerveza familiar, junto a su hermano más cercano, Ángel Augusto Cuervo. Hacia 1878, época en la que los hermanos oscilaban entre el cobro de deudas en cantinas y el lavado de botellas y jarrones de cerveza, ambos viajaron a Europa para adquirir nuevos materiales y equipamiento para la fábrica, experiencia que Rufino aprovechó para establecer contacto con filólogos del viellevaba a cabo tareas que abochornaban a la élite allegada al difunto Rufino padre. A pesar de los reproches, fue precisamente en el ejercicio de aquellas labores que el filólogo realizó los hallazgos que estimularon su estudio sobre las particularidades de la jerga bogotana, cuyos resultados se abreviaron en sus Apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogotano (1876). Cabe destacar que debido a su consagración total a su obra los historiadores no le atribuyen una vida amorosa. Según el pensador colombiano Luis López de Mesa, Julia Valenzuela fue su amor juvenil y a la que amó toda su vida. No obstante, no aclara si este fue correspondido o no. De hecho, su idea era ingresar al sacerdocio, pero esto nunca ocurrió. UNA AMBICIÓN DESBORDADA Entre otras tantas hazañas académicas, Cuervo fue el responsable de lo que hoy se conoce como el Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana, una obra lexicográfica de ocho tomos y más jo continente como August Pott y Otto Ribbeck. Durante el viaje también adquirió la convicción de que sus investigaciones solamente podían desarrollarse plenamente en el ambiente bibliotecario de París, con acceso a prominentes colecciones de manuscritos, eruditos círculos académicos y primeras ediciones de las obras más notables en la materia. Mientras tanto, la cervecería imponía una rutina de ires y venires entre fondas y tabernas, por lo que Honrando el legado FILOLÓGICO DE CUERVO Como era de esperarse, el Diccionario de construcción y régimen permaneció inconcluso después de la muerte de Cuervo, quien en vida solamente publicó las palabras de la A hasta la D. Sin embargo, en 1905, previendo el ocaso de sus días, el filólogo redactó un testamento en el que legó su biblioteca entera, así como sus obras compuestas, a la Biblioteca Nacional de Colombia. Entre los manuscritos donados se encontraban buena parte de los registros, notas y tarjetas necesarias para continuar la elaboración del Diccionario desde la A hasta la Z. El 25 de agosto 1942 el Ministerio de Educación de la época creó el Instituto Caro y Cuervo en honor a los dos pensadores de la lengua más grandes que había dado el país. Uno de los propósitos explícitos del gesto institucional fue, precisamente, retomar la elaboración del Diccionario de Cuervo, y los especialistas del instituto se dieron a la tarea de avanzar sobre los cimientos de su precursor hasta dejar la obra integralmente finalizada en 1994 con la publicación del octavo y último tomo. Cuervo realizó INVESTIGACIONES y contribuyó con las BASES de la lingüística MODERNA.
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