Coopidrogas-febrero-2024

50 | Febrero 2024 FAMILIA enseñen, ya que la comprensión lectora atraviesa todas las áreas, no solo español o literatura. SOBRE LA LECTURA En su artículo Para Leer un País, Germán Rey, investigador experto en comunicación, afirma que “la lectura significa la coexistencia de diversidad de lecturas, en contraste y, sobre todo, en complementariedad. Está, por ejemplo, la de los jóvenes frente a la de los adultos y la de las mujeres frente a la de los hombres. La de los jóvenes, que leen más de lo que habitualmente se supone, es una acción marcada fundamentalmente por el deber y las exigencias escolares, abierta a las nuevas tecnologías y muy vinculada con la música y la televisión. Los adultos, a diferencia de los jóvenes, se interesan por los periódicos, los libros de autosuperación y, a medida que aumenta la edad, los religiosos”. Pero, agrega, se trata también de un asunto de género, debido a que las mujeres leen más que los hombres y, en ese sentido, los niños creen que sus madres son las personas más adecuadas para leerles en voz alta y las que incentivan más en ellos este hábito. En cuanto a las lecturas, estas abarcan libros, revistas, periódicos, textos escolares, manuales, historietas, cómics y folletos, pero cada vez más en soporte digital, por supuesto, con videos, imágenes y sonido. No obstante, a juicio de Rey, Internet es un medio complementario. Igualmente, hay distintos propósitos al leer, que van desde los relacionados con trabajo, estudio o diversión hasta un encuentro en el chat y la actualización. “Los modos de leer están cambiando. ‘Los maestros, dice el sociólogo francés Bernard Lahire, deberían entender que no hay solo un tipo de lectura ni una sola manera de leer’. res relacionados con las fallas en la comprensión lectora, de acuerdo con la psicóloga Parra. Conviene empezar por analizar si hay buenos hábitos de estudio, higiene, alimentación y sueño para trabajar en estrategias que ayuden a mejorar, si es el caso. Asimismo, medir la atención, la memoria o si se trata de hiperactividad y si es necesaria una evaluación neurológica. Asimismo, es importante analizar si existen indicios de ansiedad o depresión, una situación emocional que afecta los otros procesos mentales y que debe ser tratada por un profesional. Lo cierto es que la compresión lectora tiene una amplia relación con el éxito académico, pues se estima que en el 50% de los casos los problemas de aprendizaje y la pérdida de asignaturas tienen que ver con su ausencia. CÓMO MEJORAR Si bien se debería trabajar en diversas estrategias para el fomento de la lectura desde la niñez, que apunten más al uso de libros de texto que de pantallas, la digitalización es una realidad. Por eso, Parra recomienda empezar en el hogar y aquí están algunas de sus sugerencias: • Establecer hábitos de estudio en casa: encontrar un lugar tranquilo; alejarse de las distracciones como el celular, el computador o la televisión; tomar descansos, definir objetivos y revisar que se cumplan. • Cuidar del bienestar mental con prácticas como ejercicio físico, comer y dormir bien, y meditar. Por eso critica la mecánica de la escuela, fundamentada en una relación intelectual, y en la que se procede como si se abriera un motor para sacar las piezas y ver cómo funciona. Una dominada por la lingüística estructural o la semiología textual, en la que los niños y los adolescentes no se identifican con los personajes y las historias, sino con la armazón formal de lo leído”, asegura su artículo. Ahí está uno de los problemas. BUSCAR LAS CAUSAS Si bien es cierto que vivimos en un mundo de consumo rápido, mensajes cortos y videos veloces, es complicado bajar el ritmo a la lentitud que requiere la lectura, y más con todos los pasatiempos que traen los medios digitales. Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Colombia es el segundo país donde los ciudadanos pasan más tiempo en el celular y en las redes sociales con un promedio de nueve horas, lapso que está por encima del horario de una jornada laboral establecida. Pero además del tiempo en el celular, hay que revisar otros factoLas redes SOCIALES se han encargado, en MUCHOS CASOS, de inculcar la pereza hacia la LECTURA.

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