Coopidrogas Marzo 2021 | 15 oculta en materia fecal cada dos años o colonoscopia cada diez años, cuando esta se encuentre disponible. Mientras se llega a un consenso mundial, y teniendo en cuenta que si bien este cáncer puede trascurrir asintomático, a veces hay señales que no debemos descuidar: dolor abdominal, cambios en el hábito intestinal (frecuencia, consistencia o forma de las heces, y dificultad en la evacuación), ematoquecia (eliminación de sangre visible por el recto), pérdida inexplicable de peso, aparición de una masa palpable o anemia, en cuyo caso es indispensable consultar con el médico. Cuando se confirma el diagnóstico, el tratamiento depende de la fase y de las condiciones físicas y clínicas en las que se encuentre el paciente, con una gama de opciones que incluyen cirugía para la remoción de la parte afectada; ablación por radiofrecuencia, quimioterapia, radioterapia, inmunoterapias o terapias dirigidas; y actualmente hay ensayos clínicos avanzados con otras alternativas que abren nuevas esperanzas para el futuro. El tratamiento principal del cáncer colorrectal en fase inicial (es decir, cuando el tumor está limitado al colon o a los ganglios linfáticos locales, sin que haya habido metástasis a órganos distantes), es la extirpación quirúrgica del tumor y de los ganglios linfáticos cercanos, indica la OMS. El procedimiento quirúrgico específico depende de la localización del tumor y puede ser una colectomía (extirpación de una parte del colon) o una proctectomía (extirpación del recto). La INGESTA excesiva de CALORÍAS incrementa el riesgo de enfermedades ASOCIADAS con el CÁNCER colorrectal.
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