revista-diciembre-2025

Diciembre 2025 | 53 Coopidrogas escucha de manera reiterada frases dañinas —aunque los padres no tengan intención de herirlo—, estas se van internalizando en su narrativa y terminan moldeando su identidad. “Esa narrativa crea en los niños un autoconcepto de minusvalía o de no pertenencia, lo que hace que empiecen a comportarse según la etiqueta que se les impuso, como si realmente fueran inútiles. El daño no es solo emocional: la persona llega a creer que no es capaz de hacer las cosas bien, y esa creencia termina llevándola a actuar en consecuencia. Es una cadena que hay que aprender a romper”, manifiesta la experta. En ello coincide la psicóloga Pardo, quien aclara que las etiquetas como “eres un niño malo” o “te portas fatal” también resultan dañinas porque desvían la atención del comportamiento hacia la identidad. “Los niños no son malos, están aprendiendo cómo comportarse de acuerdo con su contexto y con los adultos que los rodean. Aun cuando creemos que no nos observan, nos están siguiendo con su mirada”, enfatiza. Pardo resalta que las palabras de mamá y papá se convierten en verdades absolutas para los hijos. “Si los adultos les dicen cosas negativas, ellos simplemente se las creen. Seguramente ningún padre desea tener un ‘inútil en casa’, pero, si lo decimos y lo afirmamos, lo volvemos realidad”, advierte. Por eso, su llamado es claro: “Aunque estemos muy enojados, evitemos pronunciar palabras ofensivas o que atenten contra el concepto que nuestros hijos tienen de sí mismos”. EL CEREBRO TAMBIÉN GUARDA LAS HERIDAS Las críticas negativas no solo afectan el plano emocional, sino también el neurológico. Pardo puntualiza que el hipocampo, ubicado en el cerebro, guarda recuerdos asociados a sensaciones y experiencias. “Cuando las palabras negativas se repiten, se asocian con sentimientos de miedo o tristeza. Con el tiempo, esas memorias pueden reactivarse ante situaciones similares, reforzando la inseguridad”, comenta. A esto se suma el papel de la amígdala cerebral, encargada de procesar las emociones. “Si la figura protectora se convierte en fuente de miedo o desconfianza, el niño empieza a sentirse solo y desprotegido. La crítica constante quita seguridad en quienes deberían ser su refugio”, agrega la especialista. Por su parte, la psicóloga Ordóñez especifica que, en el ámbito social, estos niños pueden mostrarse retraídos o desarrollar actitudes desafiantes, buscando aprobación o actuando desde la frustración. Esa dinámica suele reflejarse en un bajo rendimiento escolar y en un mayor riesgo de presentar problemas de salud mental. Las palabras negativas no solo hieren el momento: pueden marcar la forma en que un niño se percibe, se relaciona y enfrenta el mundo en su vida adulta. EL ENFOQUE MONTESSORI En este punto, muchos especialistas recuerdan el aporte del método Montessori, un enfoque educativo que propone criar y educar desde el respeto y la comprensión del desarrollo natural del niño. Esta filosofía invita a que los padres actúen de Fotos e ilustraciones: ©2025 SHUTTERSTOCKPHOTOS

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