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Diciembre 2025 | 51 COLUMNISTA Coopidrogas Flavia Dos Santos Psicóloga y sexóloga Amar es para los fuertes Son tantas las personas que dicen que están en búsqueda del amor o que todo lo que más desean en la vida es poder vivir una gran historia romántica con su final feliz, pero ¿será que realmente estamos preparados para caminar sobre ese terreno tan resbaloso y que sabemos que no ofrece ninguna garantía como es el amor? La industria del cine, de la música, de la literatura e, incluso, de la moda ¡se acostumbró a facturar mucha plata con el ideal del amor romántico que hoy ya es una realidad que vende más en todo el planeta que la famosa gaseosa que todos conocemos! Son millones de dólares destinados a crear una fantasía de que el amor es lo más poderoso e invencible del mundo, pero lo que no nos cuentan es que ese mismo amor tan poderoso es al tiempo bruto, no lee, no es intelectual ni racional o predecible, ¡pero aun así se cree que es tan importante y perfecto que va a ser lo que nos salvará en la vida! Amar es tener el coraje para entregarse a una experiencia de mucha presencia, de mucha intimidad, dos aspectos que se caracterizan por el hecho de poder abrirnos al otro, al igual que a nuestros miedos y a nuestros vacíos personales. Poder, de la misma forma, abrir nuestro lado incómodo y que tratamos de olvidar con las muchas relaciones superficiales que se establecen a lo largo de nuestras vidas, aquellas que normalmente son dominadas por la urgencia y la intensidad de la pasión, que se acaban cuando no se tiene el coraje para dejar que el amor se presente en su forma más sublime y más vulnerable pero, asimismo, más demandante de nuestra dedicación… Amar es también estar dispuesto a la escucha atenta y real, es aceptar la lentitud que el amor suele tener, algo totalmente desconocido para los impacientes y apresurados de las relaciones superficiales. Además, es poder lidiar con nuestras imperfecciones, y las del otro, y entender y aceptar las diferencias que tenemos de lado a lado en la relación, y que curiosamente son al mismo tiempo fascinantes y detestables. Lejos de ser algo mágico, es un crecer constante de dentro hacia afuera en un ritmo más lento que el de la pasión. Amar no es coger los frutos para saborearlos, es plantar raíces para que lentamente, y de manera constante, estos se den por mucho tiempo. Puede parecer algo agotador o que solamente funcionaría para los fuertes de corazón, pero lo que podemos ver es que al fin y al cabo es una experiencia que vale mucho la pena ser vivida y ser sentida en toda su complejidad, difícil de definir como en el bello soneto Amor es fuego de Luís de Camões, poeta portugués, traducido en tantos idiomas y del que me permito transcribir la primera estrofa: Amor es fuego que arde sin ser visto/una herida que duele y no se siente/es un contentamiento descontento/un dolor que enloquece sin doler.

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