50 | Diciembre 2025 CALIDAD DE VIDA hipertensivas, que sumadas representan el 27% de los fallecimientos en Colombia, con 73.918 personas. Es decir que, en promedio, cada hora mueren 8 colombianos por esta enfermedad. Se habla de un 35% al 37% mayor de prevalencia de trastorno hipertensivo. “Casi 20 millones de personas en el mundo fallecen anualmente por estas patologías, infarto cardíaco, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y renal. Y muchas de ellas no lo saben porque es una enfermedad silenciosa, que no muestra síntomas, suele estar ya avanzada cuando el paciente se da cuenta”, explica el doctor Luis Moya Jiménez, presidente de la Liga. HÁBITOS Y DIETA, COMPONENTES IMPORTANTES Ante estas cifras, la pregunta es ¿se puede prevenir? Los doctores Martínez López y Moya Jiménez declaran que la buena noticia es que sí. Y no se trata de acciones complicadas, sino de hábitos de vida saludables que todos podemos poner en práctica: • Reducir el consumo de sal: máximo una cucharadita al día, contando la de los alimentos procesados. • Alimentación saludable: evitar alimentos ultraprocesados, enlatados y embutidos, que suelen tener exceso de sal oculta; aumentar el consumo de frutas y verduras (ricas en potasio y antioxidantes, que ayudan a controlar la presión); preferir grasas saludables (aceite de oliva, aguacate, nueces y pescado azul); y controlar la ingesta de alcohol y azúcares. • Mantener un peso saludable: el exceso de peso obliga al corazón a trabajar más e incrementa el riesgo de presión alta. • Hacer ejercicio regular: realizar al menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana (caminar, nadar, bailar, montar bicicleta). La actividad física fortalece el corazón y mejora la circulación. • Evitar el tabaquismo: cada cigarrillo daña los vasos sanguíneos y eleva la presión arterial temporalmente. • No consumir alcohol en exceso. • Controlar el estrés: prácticas como la meditación, yoga, respiración profunda o simplemente dedicar tiempo a actividades placenteras mantienen la presión bajo control. • Dormir bien: entre 7 y 8 horas de sueño de calidad son esenciales para la salud cardiovascular. • Controles médicos regulares: medirse la presión arterial al menos una vez al año en adultos sanos, y con mayor frecuencia en personas con factores de riesgo (obesidad, diabetes, antecedentes familiares). Las guías sugieren dos patrones de alimentación muy efectivos: la dieta mediterránea y la DASH (enfoques dietéticos para detener la hipertensión), consistentes en un plan de alimentación diseñado para prevenir y controlar la tensión arterial elevada, ampliamente recomendado por organizaciones como la Asociación Americana del Corazón y el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos. Ambas dietas buscan un estilo de alimentación sencillo y práctico que prioriza: ✔ Reducción del sodio. Se aconseja consumir menos de 2.300 mg al día (idealmente 1.500 mg en personas con presión alta). ✔ Frutas y verduras (4 a 5 porciones al día de cada grupo), granos integrales (arroz integral, avena, quinoa) y legumbres todos los días. ✔ Pescados, pollo y frutos secos, en lugar de carnes rojas procesadas. ✔ Lácteos bajos en grasa: 2 a 3 porciones al día. ✔ Aceite de oliva o de canola, en vez de grasas saturadas. ✔ Menos azúcares y comidas ultraprocesadas. La dieta mediterránea comparte estos principios, con un énfasis en aceite de oliva, pescado y verduras frescas. En resumen, la elevación de la tensión arterial es una enfermedad silenciosa, pero peligrosa. La clave está en detectar a tiempo, tratar de manera eficaz y, sobre todo, prevenir con hábitos saludables. Medirse la presión, llevar una alimentación equilibrada, mantenerse activo y seguir las indicaciones médicas son pasos simples que salvan vidas. Se RECOMIENDA reducir el consumo de SAL a máximo una cucharadita al DÍA.
RkJQdWJsaXNoZXIy MTE2ODQ5Nw==