32 | Diciembre 2025 ABECÉ DE LA FARMACIA problemas como la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). No obstante, los antiácidos no son la opción de tratamiento para el manejo del reflujo ni de la gastritis, como tampoco de las úlceras estomacales y los cálculos biliares u otros problemas intestinales, aunque en ciertos pacientes se formulan como coadyuvante para controlar los síntomas que algunos de estos originan, en una dosis y un tiempo específico determinado por el médico tratante. Igualmente, es fundamental saber que hay medicamentos que suelen confundirse con los antiácidos, pero no lo son, entre los que están algunos fármacos utilizados para tratar el reflujo y las úlceras, y otros para los gases y la hinchazón abdominal, pero sus principios activos y su forma de actuar son distintas. CUÁLES SON Los ingredientes activos de los antiácidos, sostienen expertos de la Clínica Cleveland, varían según el tipo y la marca. Algunos muy comunes, que ayudan a controlar el pH Aunque son de venta libre, la principal recomendación que dan los expertos es leer y entender el contenido de las etiquetas o instrucciones del envase que han sido establecidas por los productores, en las que se referencia cuánta dosis y con qué frecuencia tomarlos, información que difiere entre uno y otro. Del mismo modo, se invita a no abusar de su uso y a atender las sugerencias brindadas allí. Hay que tener siempre presente que, pese a ser de venta libre, también tienen sus contraindicaciones, y al respecto, los droguistas desempeñan un papel relevante, no solo conociendo a fondo el tema de los antiácidos, sino profundizando en este con los clientes que los visitan, convirtiéndose en orientadores y ayudando a despejar las dudas que tengan, con información de primera mano y claridad en sus explicaciones. Conforme con una publicación de la Clínica Cleveland, la mayoría de las personas pueden tomar antiácidos sin problema, de manera muy ocasional, pero en algunos casos es clave la consulta con el médico. Entre ellos están: si la persona sigue una dieta baja en sodio, está embarazada o planea estarlo, presenta fiebre con dolor abdominal o torácico, o dificultad para respirar, toma medicamentos para tratar otras enfermedades como las no transmisibles o crónicas (ENT), tiene problemas del corazón, como insuficiencia cardíaca o es hipertenso, o si sufre del hígado (cirrosis) o de los riñones (insuficiencia renal o cálculos renales). Otra de las recomendaciones específicas se relaciona con la importancia de verificar los ingredientes del antiácido que planea tomar. Componentes como las sales de aluminio y el calcio son seguros para consumir durante el embarazo, pero es indispensable evitar excederse en las dosis diarias sugeridas, por citar un caso. ácido del estómago, son el aluminio, el calcio, el magnesio y las sales (sodio), específicamente: • Alginato. • Hidróxido de aluminio. • Carbonato de calcio. • Carbonato de magnesio. • Hidróxido de magnesio. • Trisilicato de magnesio. • Bicarbonato de sodio. Su presentación también varía: los hay líquidos (emulsiones, suspensiones o jarabes, que deben agitarse bien antes de usarlos) y que han sido diseñados para neutralizar el ácido estomacal más rápido; y están las tabletas masticables, que, para algunas personas, son más fáciles de usar. El objetivo de tomar un antiácido es aliviar los síntomas que causan la acidez estomacal y la indigestión ácida, entre los que se encuentran: • Sensación de ardor en el pecho o el estómago, especialmente después de comer o durante la noche. • Sabor ácido en la boca o, en ocasiones, agrio. • Sensación de hinchazón o llenura. • Dolor leve en el estómago. Síntomas controlados
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