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Diciembre 2025 | 19 Coopidrogas El 12 de octubre del 2006 dejó de latir el corazón de Carlo Acutis, después de que cuatro días atrás le fuera diagnosticada una leucemia fulminante tipo M3. Cuando escuchó el dictamen médico lo único que atinó a decir fue: “Estoy contento de morir porque he vivido mi vida sin malgastar ni un solo minuto de ella en cosas que no le gustan a Dios”, según escribió el cardenal Angelo Comastri, arcipreste emérito de la Basílica de San Pedro, en un prólogo de un libro dedicado a Acutis. Y es que en eso se resume la vida de este joven —declarado santo en el 2025—, un adolescente que desde muy pequeño dedicó su vida a Dios, sin dejar de lado la fortuna de las vivencias de ser niño, de jugar y de disfrutar la vida. Nació el 3 de mayo de 1991, en Londres, como hijo de una familia exitosa e intelectual, un poco alejada de los preceptos cristianos, tanto así que, de acuerdo con la historia publicada por el Vaticano, su madre había asistido a misa tres veces en la vida: en el bautizo, la primera comunión y su boda. Cuando Acutis tenía 7 años escribió: “Estar siempre unido a Jesús, este es mi plan de vida”, conforme con lo que cuenta la Asociación Carlo Acutis, pues desde muy pequeño mostró una gran devoción. Por una circunstancia especial y “dada su excepcional madurez en la fe y su gran amor por el sacramento de la eucaristía”, Carlo recibió la primera comunión a esa corta edad. A partir de ese momento, no faltó ningún día de su vida a la misa, donde hacía un breve momento de adoración, antes o después de esta, en el que, según él, no hablaba con palabras, solo se recostaba sobre el pecho de Jesús, como lo hizo san Juan en la Última Cena. Con un plan de vida claro desde tan pequeño es fácil imaginar a un niño absorto en la oración en su habitación; no obstante, Carlo era todo lo contrario. Era un chico normal con sus defectos y virtudes que “luchó por poner a Dios en primer lugar y que usó internet para evangelizar”, de acuerdo con el Vaticano. Nunca dejó de hacer su vida: estar en la escuela, en una pizzería con amigos, en la plaza viendo un partido de fútbol del Inter de Milán (su equipo favorito) o usando la computadora; para él, todo era un Evangelio vivo. Se dice que Carlo Acutis es responsable de muchas conversiones en el mundo, pero una de las primeras fue la de su progenitora, pues Antonia Salzano comenta que, aunque no era muy devota, le impactaba el gran amor que su hijo tenía por la eucaristía. Un día, cuando él tenía 4 años, la llevó dentro de una iglesia para decirle “hola” a Jesús en la cruz, entonces ella se inscribió en clases de teología para responderle a Carlo el gran número de preguntas respecto a la fe y al Hijo de Dios, y fue así que, poco a poco, se fue convirtiendo al catolicismo y entendiendo sus misterios. El santo era un niño acomodado y apuesto, por eso, su amigo Rajesh —un empleado de la casa Acutis, que también se convirtió al catolicismo CARLO ACUTIS: un santo para la generación digital En tiempos de pantallas y algoritmos, Carlo Acutis eligió otro camino: el de la fe auténtica. Su obra enseña que la tecnología no divide cuando se usa para lo más importante en el mundo, el amor. Su vida es una historia que convoca a los jóvenes a vivir con propósito. Foto: CORTESÍA NODO MÓVIL 13 G

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